18/01/2026
Nadie te habla del duelo que empieza cuando la persona que amas todavía respira. Porque la muerte no siempre llega de golpe.
A veces se instala despacio. En silencio. Y te obliga a despedirte todos los días sin que nadie lo note.
Empieza cuando deja de mirarte como antes. Cuando su voz ya no suena igual. Cuando te pregunta tu nombre…y por dentro se te rompe algo que no sabes explicar.
Empieza cuando lo ves ahí, vivo…pero ya no presente.
Cuando sigues cuidando un cuerpo que amas, pero extrañas el alma que ya se está yendo.
Nadie te prepara para eso.
Para llegar cansado, hacer lo que toca, sonreírle…y luego llorar en el baño para que no te vea. Porque no quieres que sienta culpa. Porque no quieres que se dé cuenta de que ya lo estás perdiendo.
Ese duelo es cruel. Porque no te deja llorar libremente. Porque no puedes decir “ya no está”…cuando todavía está.
Y lo peor es que te acostumbras a despedirte.
A despedirte de sus conversaciones. De sus consejos. De su risa. De su fuerza. Hasta que un día entiendes que lo estás llorando antes de que se vaya.
Y entonces llega la culpa. La culpa por cansarte. Por desear que descanse. Por pensar “aunque no quieras” que tal vez cuando todo termine el dolor también termine.
Y te odias por pensarlo. Pero nadie habla de esto. Nadie habla del desgaste. Del vacío anticipado. Del amor que duele cuando no se puede salvar.
Cuando finalmente se va, todos te dicen “sé fuerte”. Pero tú ya lo fuiste demasiado tiempo. Lo que nadie ve es que tú ya lloraste esa pérdida cien veces antes. En cada madrugada. En cada hospital. En cada silencio incómodo. Y aun así…cuando el último suspiro llega, el dolor no es menor.
Porque el duelo que empieza antes no evita el final. Solo te enseña a amar incluso cuando sabes que vas a perder.
Si estás leyendo esto y sientes ese n**o en el pecho… si recuerdas cada noche, cada despedida silenciosa, cada “aquí estoy” aunque por dentro te estuvieras rompiendo…
No estás exagerando.
No estás siendo débil.
Estás amando de la forma más dura que existe. Porque hay amores que no se viven para siempre… pero se lloran mucho antes de terminar.
Y si tú estuviste ahí, hasta el final, aunque te hayas ido rompiendo poco a poco…Que nunca te quede duda: hiciste lo más difícil. Amar cuando ya sabías que dolería.
Norma Garibay 🦋
Psic. & Tanatologa