30/01/2026
Como si no fuera suficiente la crisis que enfrenta el gobierno en materia de salud -acentuada por problemas como el desabasto de medicamentos, la escasez de material médico y quirúrgico, así como una deficiente infraestructura hospitalaria-, habría que agregar el brote de sarampión durante el último año, el cual de acuerdo con cifras oficiales, supera ya los 7 mil 600 casos.
Tan solo en lo que va de 2026, se han registrado mil nuevos casos, lo que sin duda da cuenta de la gravedad del problema.
Y es que de acuerdo con información difundida por las propias autoridades de Salud, resulta contradictorio que por un lado el gobierno presuma reservas por 23.5 millones de dosis de vacunas, mientras la enfermedad sigue avanzando, lo que no refleja otra cosa más que la incapacidad e ineficacia del gobierno para garantizar que éstas lleguen a las clínicas y centros de salud.
Es por ello que no solo es inaceptable, sino que además es alarmante y condenable que en pleno 2026, estemos contabilizando defunciones por una enfermedad totalmente prevenible. Máxime cuando son los menores de 1 a 4 años de edad la población más vulnerable de contraer este padecimiento.
El gobierno de México necesita blindar su certificación internacional como país libre de transmisión endémica, condición que por muchos años mantuvimos y que hoy lamentablemente hemos perdido.
En ese contexto, habría que destacar que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) le ha impuesto al gobierno como plazo máximo el próximo 13 de abril, para que nuesto país demuestre que hemos superado esta crisis, lo que implicaría alcanzar una cobertura nacional de vacunación del 95% de los mexicanos o de lo contrario, podríamos perder la condición de “territorio libre del sarampión”, con fuertes restricciones a viajeros internacionales a nuestro país.
Me parece que el gobierno debería de aprovechar la experiencia y capacidad profesional de médicos epidemiólogos y enfermeras, quienes se han certificado en ese tema y que aquí en Nayarit -por citar un ejemplo- tenemos muchos inluso con especialidad en Salud Pública.
Este brote inesperado de sarampión no deberíamos de verlo solamente como una crisis más. Se trata sin duda de un grave descuido sistémico en las estrategias instrumentadas para garantizar la salud de los mexicanos, pues como es evidente, andan más preocupados por gestionar conciertos de grupos musicales extranjeros, que en atender con seriedad y sobre todo, con responsabilidad, los problemas que en materia de salud se han venido presentando en los últimos siete años.