05/03/2026
💛Un recién nacido tiene, hasta las primeras semanas de vida, capacidades muy limitadas. Puede, por ejemplo, comunicar a través del llanto sus estados internos y sus necesidades, mamar del pecho de su madre o de un biberón y responder a algunos estímulos del entorno. Si este recién nacido es bien cuidado y estimulado, a los tres, seis primeros meses o un año habrá experimentado una transformación espectacular.
🧡De ser un bebé casi inactivo habrá pasado a ser una personita que puede comunicarse activamente, explorar con curiosidad su entorno y desplazarse a medida que pasan los meses, ganando progresivamente más autonomía.
🌟Este proceso alcanza su apogeo cuando, aproximadamente a los 18 meses de vida, el bebé comienza a expresar su mundo interno y lo que observa utilizando las palabras.
💛A través de estas palabras, el niño o niña entrará en este maravilloso, pero complejo, mundo de las representaciones: de sí mismo, de sus experiencias y de la realidad que le rodea. Esta posibilidad emerge gracias a los estímulos del entorno, especialmente el de los padres, si tienen la competencia necesaria para reconocer a sus hijos como sujetos de comunicación y hablan con ellos regularmente.
Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan ✍
Libro: La fiesta mágica y realista de la resiliencia infantil