10/07/2025
"Siempre fui muy independiente"
No.
Te acostumbraste a no pedir ayuda. A resolverlo todo solo. A no molestar.
Desde niño entendiste que nadie vendría a salvarte. Asíque creciste deprisa, aprendiendo a contener tus lágrimas, a calmarte solo, a hacerte cargo de cosas que no te correspondían.
Te llamaron "maduro para tu edad", "autosuficiente", "un ejemplo a seguir"; y eso te reconfirmaba la idea de que estabas en el camino correcto.
Pero en el fondo, eras un niño que necesitaba apoyo, y nadie lo vio.
Ahora, de adulto, te cuesta confiar en los demás. No sabes cómo pedir ayuda sin sentirte una carga. Te cuesta conectar emocionalmente, porque aprendiste que el amor no es recibir, sino dar.
Déjame decirte que la independencia extrema no es una fortaleza, es una herida. Y sanar implica aprender que no tienes que hacerlo todo solo.
Para un momento y pregúntate: ¿qué consecuencias me está trayendo el mostrarme fuerte constantemente?
¿Qué puedo hacer diferente para conectar más y tener mejores relaciones?
Si quieres, puedes empezar con cosas pequeñas: aceptar ayuda en detalles cotidianos, pedir favores sin sentir culpa, hablar con alguien de confianza...
No tienes que de repente convertirte en alguien "dependiente", solo demostrar que efectivamente puedes ser tan fuerte como para soltar el control de vez en cuando y no tener miedo de que te hagan daño.
Esa es la verdadera fortaleza.