19/07/2021
COMO CRIAR PARA QUE TU HIJA E HIJO SEAN TIRANOS
En la terapia dentro de la consulta privada, se puede observar claramente el deseo de madres y padres que tratan de criar a sus hijos e hijas de la mejor manera posible ante las dificultades de los tiempos modernos, sin embargo, este deseo bienintencionado tiende a provocar el efecto contrario; en lugar de criar niños y niñas honestos, responsables y solidarios, se terminan llevando a patrones de interacción contraproducentes, que en realidad contribuye a que sus hijos e hijas se conviertan primero en niñas o niños caprichosos, después en adolescentes déspotas y finalmente en verdaderos “tiranos”.
A continuación se explicará, de manera paradójica, recomendaciones concretas y operativas para educar hijas e hijos tiranos.
Con las siguientes enseñanzas se logrará educar hijos e hijas que se adaptaron perfectamente a un nuevo escenario social. Chicos y chicas que sabrán imponerse, qué sabrán luchar y dejar atras a sus adversarios, que serán capaces de someter y dominar a sus semejantes, imponer sus puntos de vista y satisfacer sus propios caprichos sin reparar en las necesidades ni en los sentimientos de los de los demás. Criaturas competitivas, emocionalmente insensibles, despiadadas a la hora de conseguir sus propios fines. En definitiva, tiranos eficaces.
Ser tirano no es una tarea fácil, requiere dotes, cierto talento , pero también la aportación desinteresada de otras personas. Y sobre todo, lugar para la práctica. En la escuela se ofrecen muchas posibilidades de ejercitar el noble arte de la tiranía y refinar la maldad con los semejantes, ya que las diferentes formas de acoso escolar son excelentes ocasiones para practicar el maltrato, afirmar la violencia y aprender a salir impune de este tipo de situaciones. Sin embargo, el mejor lugar donde se puede aprender esta tiranía sigue siendo en la propia familia.
Para poder crear a un buen tirano hay que entender que en la infancia es cuando se adquieren en buena medida los hábitos, actitudes, y estilos de relación que marcaron la vida adolescente y adulta. Por este motivo, es importante establecer las pautas que pueden contribuir a que los hijos e hijas empiecen a mostrar conductas caprichosas, manipuladoras y respuestas desde muy pequeños. Todas ellas se corresponden con las grandes estrategias: o bien no poner límites, cediendo constantemente y permitiendo que su retoño sea el que lleve el bastón de mando en la familia, o bien adoptar un estilo coercitivo y agresivo como padres y madres. En el primer caso, es probable que su hijo o hija responda ocupando el espacio relacional que papá y mamá gentilmente le ceden y adquiriendo cada vez más poder; en el segundo, la respuesta tiránica surgiera como una imitación de la conducta de papá y de mamá y como reacción a la agresividad adulta. En los dos casos, se estarán sentando las bases para crear un buen tirano.
El servir a todos los caprichos es una de las pautas más eficaces para que las niñas y los niños empiecen a ser caprichosos, pasen a ser progresivamente más exigentes y terminan siendo unos pequeños déspotas incapaces de tolerar la más mínima frustración y , por tanto, a reaccionar de manera alterada ante esta frustración.
Por un lado, es relativamente fácil ceder ante las niñas y los niños que al fin y al cabo son adorables, saben poner esas caritas de ilusión cuando algo les apetece y que a la vez están equipados con gargantas poderosas para aterrorizar a cualquiera con sus gritos o sus llantos sino se les concede. Por otro lado, una vez que se empieza a ceder, la tendencia casi natural es ir haciéndolo cada vez más, antes y en más cosas. Las niñas y los niños nacen con un manual de refuerzo bajo el brazo y de forma espontánea saben premiar cada sesión de los padres y madres y castigar cada demora en la gratificación. Y las madres y padres, además, tienden a creer que son ellos los que están controlando a sus hijos e hijas al concederles lo que les exigen, lo que contribuye a avanzar en una espiral de sesiones y exigencias.
Donde manda una niña a un niño, no manda ningún adulto. Esta directriz resulta algo más costosa de llevar a la práctica, pero se ha observado que cada vez es más popular y son más padres y madres que consiguen aplicar la. Se trata de que la niña o el niño tengan siempre la prioridad, de modo que sus necesidades se antepongan a la de los adultos. De este modo, aprende desde pequeño que es más importante que los demás, un aprendizaje crucial para cualquier tirano que se precie de serlo. Una forma eficiente de aplicar esta pauta es dejar que el tomé la mayoría de las decisiones que afectan a la familia, las actividades que se realizarán el fin de semana hasta dónde pasar las vacaciones o qué nombre poner al hermanito.
La irresponsabilidad es una de las grandes vías hacia la conducta tiránica, ya que la persona que no se responsabiliza de sus actos tiene siempre más fácil exigir a los demás que le satisfagan y culpabilizarlos si no lo consiguen. Una estrategia para propiciar la falta de responsabilidad desde las más tiernas y edades consiste en hacer las cosas por su hijo o hija en vez de exigirles que las hagan. Resulta interesante constatar que muchos padres aplican esta eficaz pauta, pero no porque pretenden convertir a su niño o niña en un tirano, sino con la extraña idea de que lo hacen más responsable resolviendo le sus cosas.
Entrenar a su hijo o hija para tener rabietas es de suma importancia, ya que, si se aplica bien, se estarán poniendo los cimientos de conductas tiránicas futuras: el adolescente que estrella el control de la televisión contra el suelo y se marcha rompiendo la puerta está teniendo una rabieta en versión casi adulta; la muchacha que se encierra en la habitación y empieza a destrozar la se está graduando en la “rabietología”. Sí desde pequeños los niños y las niñas aprenden que una rabieta sirve para revertir una negativa inicial de los adultos, aprender a también a ir adaptando la forma de las rabietas según se vayan haciendo mayores. Existen diferentes formas de promover estas conductas en las niñas y en los niños, la más sencilla es ceder ante ellas. Aunque una buena idea es adelantarse a la mala conducta del hijo o la hija explicándole cómo portarse mal. Esto será de manera habitual cuando los progenitores crean verdaderas profecías autocumplidas al explicarle con detalle a su hijo o hija todo lo que NO debe hacer a continuación: “vamos a ir con el médico, Ni se te ocurra escaparte corriendo ni tirarte al suelo ni ninguna de esas cosas”. Estas son instrucciones precisas sobre cómo molestar al adulto y acerca de cómo multiplicar las posibilidades de salirse con la suya.
Por último, una manera diferente de abordar la creación de un tirano es la de servir como modelo sobre cómo comportarse de forma despótica, proporcionando un valioso ejemplo que seguir. Esta estrategia no es del todo fácil de utilizar, ya que implica que mamá o papá tomen la iniciativa y se adelante a su hijo o hija tratando los mal. Un factor que se puede agregar a esta forma de crianza es el de no elogiar, ni alabar nunca los logros de su hijo o hija, pero si criticar sus fallos, que serán muchos, si realmente se consigue que las exigencias sean excesivas. De esta forma, se irá minando su autoestima y promoviendo su inestabilidad emocional, lo que aumentará las posibilidades de que se comporten de manera desequilibrada y agresiva.
Siguiendo esta forma de crianza, se logrará de manera exitosa que el niño o la niña se conviertan en un perfecto tirano. Es aquí, donde los padres y madres veran culminado su éxito al internar a su hija o hijo en algún Centro Educativo para chicos difíciles, expresando la loable intención de que allí les inculquen control o disciplina. De esta forma se delegará la responsabilidad de la crianza a otras instituciones, no sin antes mencionar los constantes esfuerzos como madre y padre que realizaron para que su hijo o hija tuvieran un sano desarrollo pensando en un futuro de bienestar.