20/02/2026
Es curioso cómo podemos estar presentes para el mundo entero y, al mismo tiempo, estar completamente ausentes para nosotros mismos.
Pasamos el día cumpliendo con el trabajo, educando, guiando a los hijos o sosteniendo el hogar, te conviertes en esa figura imprescindible para todos, pero en esa lista interminable de responsabilidades, ¿dónde quedas tú?
Tanto a hombres como a mujeres nos han enseñado que cuidar es “hacer”, que producir es “valer” y que estar siempre disponibles es una muestra de virtud, pero la realidad es que, entre tantos roles, es muy fácil dejar de escucharnos, he visto y he vivido cómo nos postergamos hasta que el cuerpo nos pasa factura.
El autoconocimiento y el autocuidado no tienen género, no es un lujo ni un acto de egoísmo; es la base de nuestra autonomía, si no te das el permiso de atenderte de forma individual, terminarás cuidando y trabajando desde el agotamiento, no desde la presencia.
Hoy te invito a hacer una pausa:
• A ti, mujer, que sientes que el mundo descansa en tus hombros.
• A ti, hombre, que espacio necesitas para tu propia vulnerabilidad.
¿Qué espacio te vas a regalar hoy solo para ti, sin que tenga que ver con nadie más?
Te recuerdo que no puedes dar de lo que no tienes.
¡Feliz viernes de volver a ti!
BienestarEmocional LizethRojasPsicóloga