28/02/2026
El duelo tras el fin de una relación es un viaje doloroso, pero profundamente transformador. Como explicó Elisabeth Kubler-Ross, atravesamos etapas como la negación, la ira o la tristeza antes de llegar a la aceptación; no son lineales, pero todas nos acercan a la sanación. La ruptura puede sentirse como una pérdida de identidad, sin embargo, también abre espacio para redescubrirnos. Desde la mirada de Carl Jung, toda crisis contiene una posibilidad de individuación, es decir, de volver a nuestra esencia. Cuando comprendemos que muchas veces sufrimos más por apego que por amor, aprendemos a soltar con conciencia. El dolor entonces deja de ser un enemigo y se convierte en maestro. Cada despedida, aunque duela, puede ser el inicio de un renacer más auténtico y fortalecido.