20/04/2026
El cuerpo no quiere respuestas, quiere presencia.
No quiere conclusiones, quiere espacio, quiere tiempo de calidad.
No quiere que lo arregles, quiere que lo sientas.
Quedarte sin huir es un acto profundo de valentía.
Porque implica mirar lo que incomoda sin anestesia, sentir lo que se mueve sin intentar detenerlo, y confiar en que no todo lo que atraviesa tu cuerpo necesita ser explicado para ser liberado.
A veces, lo más sanador no es entender… es sostenerte y tener paciencia mientras pasa soltando la mente.