26/01/2026
Firmó un contrato por 57 millones de dólares.
Y menos de un día después hizo una compra que dejó a toda una ciudad sin palabras.
El 14 de agosto de 2020, Travis Kelce renovó su contrato con los Kansas City Chiefs por cuatro años y 57,25 millones de dólares. Como era de esperarse, los medios deportivos comenzaron a especular:
¿una mansión de lujo?
¿autos deportivos?
¿un jet privado?
Pero Kelce sorprendió a todos con un anuncio inesperado en redes sociales.
Había comprado un viejo taller de escapes abandonado en Troost Avenue, en uno de los barrios históricamente más olvidados de Kansas City.
Y tenía un plan claro: convertirlo en un lugar capaz de cambiar la vida de cientos de jóvenes.
“Querido KC… desde el corazón”, escribió.
“Me recibieron hace siete años y ayudaron a cumplir todos mis sueños. Hoy renuevo mi compromiso con el trabajo que queda por hacer fuera del campo”.
No fue un gesto impulsivo.
Fue el siguiente paso de un camino que llevaba años construyendo.
Desde 2015, Kelce colaboraba activamente con Operation Breakthrough, una organización que apoya a niños que viven en situación de pobreza. Creó su fundación Eighty-Seven & Running, patrocinó equipos de robótica, asistió a competencias y compartió tiempo con los chicos.
Con el tiempo, notó algo doloroso:
los niños crecían…
y al llegar a la adolescencia ya no tenían un espacio seguro.
Ni mentores.
Ni oportunidades para descubrir carreras que podían cambiar su futuro.
Entonces decidió construir lo que faltaba.
Así nació Ignition Lab, respaldado con 500.000 dólares de su propio dinero. En alianza con Operation Breakthrough, transformó el viejo taller en un laboratorio moderno de STEM y desarrollo profesional.
El espacio cuenta hoy con impresoras 3D, robótica, cortadoras láser, drones, laboratorios de programación, estudios de música, capacitación en ciberseguridad y hasta una marquesina solar que convierte el edificio en un aula viva de energías renovables.
Ignition Lab abrió sus puertas en menos de seis meses.
Actualmente atiende a más de 160 estudiantes por semana, de entre 14 y 18 años, la mayoría provenientes de familias bajo el umbral de pobreza. Los jóvenes obtienen créditos universitarios, certificaciones, prácticas profesionales y experiencia real. Uno de ellos incluso convirtió un Chevrolet Chevelle de 1969 en un auto eléctrico antes de tener edad para conducir.
“Cada joven que entra por estas puertas debe escuchar lo mismo”, afirma Kelce.
‘Tú también perteneces al futuro’.
Para él, esto no es caridad.
Es personal.
Creció en Cleveland Heights, Ohio, donde las oportunidades y las dificultades convivían lado a lado. Vio a amigos enfrentar barreras que él nunca tuvo.
Travis Kelce pudo haber gastado 57 millones en cualquier cosa.
Pero eligió invertir en una idea.
Compró un edificio olvidado…
y lo transformó en una plataforma de lanzamiento.
No para él.
Sino para los jóvenes que le enseñaron que cuando la creencia se une con los recursos, el futuro cambia.
Porque el mayor poder del éxito no es lo que construyes para ti…
sino lo que ayudas a construir para los demás.