28/11/2025
Durante años quizás aprendiste a relacionarte con la comida desde el control, la culpa o la compensación: “Me lo gané”, “no me lo merezco”, “hoy me pasé”, “mañana me porto bien”…
Frases que parecen inofensivas, pero que van reforzando una relación dolorosa con tu cuerpo.
En la recuperación de un TCA, uno de los pasos más transformadores es comprender que la comida no tiene moral. No es un premio por “portarte bien”, ni un castigo por “hacerlo mal”, es una necesidad humana: te da energía, te mantiene con vida, sostiene tu salud física y mental.
Dejar de usar la comida como recompensa o castigo no se logra de un día para otro.
Requiere práctica, paciencia y mucha compasión contigo misma. Significa escuchar tu hambre real, respetar tu saciedad, y permitir que tu cuerpo tenga lo que necesita sin juicios.
🌿 Poco a poco, la comida deja de ser un campo de batalla y vuelve a ser lo que siempre debió ser: cuidado, energía y presencia.