05/04/2026
Hay momentos en los que todo parece vacío: sin motivación, sin dirección, sin sentido claro. Y la reacción inmediata suele ser llenarlo: con distracciones, decisiones impulsivas o cambios apresurados. Pero ese vacío no siempre es un problema… a veces es un proceso.
El vacío aparece cuando algo viejo ya no tiene lugar, pero lo nuevo aún no ha tomado forma. Es un espacio incómodo porque el ego no sabe qué hacer ahí. No hay referencias, no hay certezas. Pero precisamente por eso… es un terreno fértil.
Si en lugar de huir te permites habitarlo, algo empieza a gestarse. No de forma inmediata, no como respuesta clara, sino como transformación interna. Porque el vacío no viene a quitarte algo… viene a prepararte para lo que sigue.