31/03/2026
Cuando hay heridas de infancia, experiencias de trauma o una desconexión profunda con nosotros mismos, lo emocional termina expresándose en el cuerpo… y entonces aparece el síntoma.
Hace poco acompañé a una joven de 25 años que llevaba más de un año enfermándose constantemente.
Migrañas, problemas gastrointestinales, dolor en el cuerpo, alteraciones menstruales, crisis de ansiedad… un síntoma tras otro, sin una causa médica clara.
Dejo el trabajo y comenzó a permitir que su pareja se hiciera cargo de todos sus gastos, de decisiones importantes y de su estabilidad. Incluso dentro de una dinámica donde había manipulación.
Sin darse cuenta, se fue sosteniendo en la dependencia como una forma de evitar el salto interno que implica crecer.
Y justo ahí fue donde comenzamos a trabajar.
En que pudiera asumirse como adulta.
En dejar de colocarse en un lugar infantil dentro de la relación.
En hacerse responsable de sí misma, de su vida y de sus decisiones.
Y entonces, algo empezó a cambiar.
Los síntomas comenzaron a disminuir… porque dejaron de ser necesarios.
Su cuerpo ya no tenía que enfermarse para detenerla.
Porque empezó a sostener su vida como adulta.
Y entendió algo fundamental: una relación solo se puede sostener cuando ambos están en el mismo nivel… no cuando uno es adulto y el otro, sin darse cuenta, sigue ocupando el lugar de un niño.
Si algo de esto resuena contigo, es momento de mirarlo.
🌷Psic. Olivia Reyes
# Psicologíatranspersonal
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