04/12/2025
Las constelaciones🌳
“Yo no pedí nacer”: el síntoma oculto detrás del TikTok viral 🧨
Un tiktoker de 21 años se volvió viral diciendo algo que encendió las redes:
“Yo nací sin mi consentimiento, así que mis papás están obligados a mantenerme.
Si yo no pedí nacer, ¿por qué ahora me van a obligar a trabajar?”
Lo fácil es reírse, indignarse o decir, aunque sería iluso pensar que será así para algunos:
“Con mis padres yo no habría llegado a los 10 segundos de esa frase…”
Pero si solo nos quedamos en la burla, perdemos el mensaje oculto y vital detrás del meme.
1. Cuando un hijo dice “yo no pedí nacer”, el sistema está hablando
Desde una mirada sistémica, esa frase no nace de la nada.
Suele aparecer en familias donde, consciente o inconscientemente, el hijo fue tratado como:
Seguro de compañía (“tengo un hijo para no quedarme solo/a”)
Proyecto de reparación (“tú vas a ser lo que yo no pude ser”)
Escudo emocional (“tú eres mi razón para vivir, sin ti yo no sé qué sería”)
En esos casos, el hijo siente –aunque no lo diga– que llegó al mundo al servicio de necesidades emocionales ajenas, no de un amor adulto.
Y cuando eso duele, aparece la contra-demanda a esos acuerdos intangibles :
“Si ustedes me trajeron por decisión propia, ahora me deben”.
La queja del chico viral es inmadura, sí.
Pero es la versión grotesca de algo que muchos hijos sienten y piensan en silencio.
2. Órdenes del amor: la vida se recibe, no se factura 💥
Bert Hellinger lo dijo con claridad: en el orden sano, los padres dan la vida, los hijos la toman y miran hacia adelante.
La vida no se puede devolver ni pagar, ni con dinero, ni con títulos, ni con “portarse bien”. Tampoco se puede usar como argumento para esclavizar a nadie:
Ni los padres pueden decir: “te di la vida, ahora me debes todo”.
Ni los hijos pueden decir: “como yo no elegí nacer, ahora ustedes me deben todo”.
Ambos extremos rompen el orden.
Como dice Joan Garriga, las raíces (los vínculos) son el lugar donde mejor canta el pájaro: si las niegas, te pierdes; si las absolutizas, te esclavizas.
El adulto sano no reclama:
“Si yo no pedí nacer, manténganme”.
El adulto sano reconoce:
“Yo no elegí nacer… pero hoy me toca elegir qué hago con la vida que tengo”.
3. PNL: el problema no es TikTok, es la identidad que la frase programa
Desde la PNL, cada vez que repites:
“Yo no pedí nacer” estás instalando en tu mente un rol de víctima pasiva:
No elijo. No puedo. No es mi responsabilidad. Otros decidieron por mí, así que otros deben resolver por mí.
Ese lenguaje crea una identidad:
“Soy alguien a quien la vida le ocurre, no alguien que crea vida”.
Y eso tiene consecuencias: menos acción, menos autonomía, más resentimiento, más facilidad para culpar y menos fuerza para transformar.
Un reencuadre radical sería:
“No pedí nacer, pero soy yo quien hoy decide cómo vivir, qué aprender y qué dejar de repetir”.
La diferencia no es filosófica, es neurológica y existencial:
cambia tu postura interna frente a la vida, el trabajo, el dinero y el futuro.
4. Lo que el TikTok incomoda a los padres (y quizas a toda una generación) 😶🌫️
Este tipo de contenidos se hace viral porque aprieta muchas teclas a la vez:
A una generación de padres que se desgastó trabajando y siente que los hijos “no valoran nada”.
A una generación de hijos que percibe que heredó crisis, deudas, guerras emocionales, divorcios mal resueltos, mandatos imposibles… y no sabe qué hacer con eso.
A una cultura que predica “sé libre”, pero organiza la vida en torno a productividad, rendimiento y consumo.
Desde una mirada sistémica, el conflicto no es “pendejos vagos vs padres sacrificados”.
El conflicto es adultos que no han ocupado del todo su lugar de adultos:
Padres que no asumieron del todo el precio de traer hijos a este mundo.
Hijos que no asumieron del todo el precio de convertirse en adultos.
5. Una propuesta diferente para padres y para hijos
Para padres. En lugar de decir:
“Mirá lo que dice este chico, la juventud está perdida…”
Vale preguntarse en silencio:
“¿Qué le transmitimos a nuestros hijos sobre la vida, el trabajo y la responsabilidad?”
“¿Los trajimos desde un sí adulto… o desde nuestra propia carencia?”
Tomar responsabilidad no es culparse; es ordenar internamente:
“Nosotros elegimos traer hijos. Les damos la vida, el cuidado, y luego… los soltamos”.
🔹 Para hijos. En lugar de:
“Yo no pedí nacer, así que manténganme”.
Puedes mirarte al espejo y decir:
“Yo tampoco elegí nacer.
Pero sí puedo elegir dejar de usar eso como excusa y empezar a usarlo como fuerza.”
Porque el día que entiendes esto, dejas de negociar con la vida como si fuera una empresa que te debe beneficios, y empiezas a vivir como alguien que toma lo que recibió y hace algo nuevo con ello.
6. El verdadero salto de madurez
El salto de madurez no es pasar de:
“Mis padres me deben todo” “Yo no le debo nada a nadie”.
El verdadero salto es este:
“Mis padres me dieron la vida.
Eso ya es demasiado.
Lo honro tomando esa vida al máximo,
creando algo que no existía antes de mí.”
Ese TikTok es ruido, sí.
Pero si escuchas más profundo, puede ser también un espejo incómodo:
👉 ¿Desde dónde estás viviendo: desde la deuda, la queja o la responsabilidad?
Ahí empieza, en serio, la sanación sistémica de una generación entera.
Creditos al autor, tomado de la red.