21/01/2026
Si ya tomaste agua hoy al empezar el día, hay algo que vale la pena que sepas: ese simple gesto le está aportando beneficios reales y medibles a tu salud. Y no, no es una frase provocadora ni una moda pasajera de redes sociales; es una conclusión que se repite con notable consistencia en grandes estudios científicos realizados durante décadas sobre hidratación, función renal y metabolismo.
Beber agua al despertar no es un ritual místico ni una solución milagrosa, pero sí es una herramienta fisiológica poderosa cuando se hace bien.
Como enfermera suelo recomendar tomar agua en ayunas, pero siempre aclaro algo importante: la forma y la cantidad importan tanto como el hábito en sí. Con pacientes lo veo a diario, personas con la mejor intención adoptan esta práctica, pero se exceden, se quedan cortas o la combinan con errores que anulan o incluso revierten sus beneficios.
¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando tomas agua en ayunas de forma correcta?
Los efectos empiezan desde el primer día:
- Activa el intestino, favoreciendo movimientos intestinales más regulares y evitando la retención prolongada de heces.
- Estimula el riñón, aumentando la filtración y facilitando la eliminación de desechos acumulados durante la noche.
- Mejora la claridad mental, ayudando a salir del estado de “niebla” matutina y favoreciendo un inicio del día más lúcido.
- Optimiza la hidratación global, haciendo más fácil mantener un buen estado hídrico durante toda la jornada.
- Reduce las idas nocturnas al baño, porque al distribuir mejor el consumo de líquidos durante el día, la vejiga puede descansar mejor por la noche.
La dosis correcta (este punto es clave)
La cantidad ideal es dos vasos de agua, equivalentes aproximadamente a 300–400 ml en total.
Menos cantidad suele ser insuficiente para generar un estímulo fisiológico claro.
Más cantidad no aporta beneficios adicionales y, en algunas personas, puede resultar innecesaria o incómoda.
¿Cómo hacerlo bien?
- Tómala apenas te levantes, antes del café o del desayuno.
- Puedes añadir un pequeño chorrito de limón, romero o canela, únicamente para dar sabor.
- No agregues sal. Esto es fundamental.
La sal añadida al agua puede favorecer la retención de líquidos, elevar la presión arterial y sobrecargar el riñón. No es una creencia popular ni una exageración: es evidencia respaldada por la fisiología renal y por años de experiencia clínica viendo pacientes que desarrollaron daño renal tras hábitos aparentemente “saludables”.
En resumen, tomar agua en ayunas es un hábito simple, accesible y con beneficios reales, siempre que se haga con criterio. No se trata de exagerar ni de convertirlo en una regla rígida, sino de usar el conocimiento científico a favor de tu cuerpo desde el primer momento del día.
_____
Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza
https://griselmagica.wixsite.com/servicio-profesion-1