22/01/2026
TODO PUEDE SER NUESTRO MAESTRO
Un yogui hindú, desesperado por el silencio de la divinidad, juró un día:
-¡Oh Dios, si no te me apareces en los tres próximos días, dejaré de comer!
Durante los tres días siguientes, pasó una mendiga, luego un loco y, por último, un perro vagabundo. Al cabo del cuarto día, la divinidad se la apareció al yogui que exclamó:
-¡Ah!... ¡Aquí estás por fin!
La divinidad le respondió:
-¡Por tres veces he venido a verte y tú no me has reconocido! ¡Yo era la mendiga, era el loco y era el perro vagabundo!
Todo puede ser nuestro maestro. Yo mismo he tenido algunos maestros que me ayudaron a comprender a los seres humanos.
Así, uno de mis primeros maestros fue una nevera
Descubrí que ciertos seres están hechos a imagen y semejanza de una nevera. Completamente fríos por fuera, se les encuentra aún más fríos por dentro, cuando se les abre.
Otro maestro fue una semilla. Detrás de su aspecto inocente, la semilla está totalmente comprimida, crispada porque contiene un árbol entero. Pues lo mismo sucede con ciertas partes de nosotros que están comprimidas y crispadas y que únicamente piden poder desarrollarse. Mientras estas semillas no están en la tierra, permanecen tensas. Una semilla que no se desarrolla arma un escándalo silencioso.
Otro maestro fue el trapo de cocina. ¡Ah, cuál no será su amargura mientras cuelga de forma lamentable! ¡Cuánto le hubiera gustado ser el maravilloso tutú de la bailarina!! No sabe resignarse a su suerte. Más que servir para limpiar, habría querido ser llamado para más nobles desempeños... Del mismo modo, existen personas a las que no les gusta su trabajo, que se hacen ilusiones sobre sí mismas...
Alejandro Jodorowsky