29/12/2025
2025 se cierra; 2026 se asoma.
Hay ciclos que no se cierran con fuegos artificiales.
Se cierran cuando algo en una se acomoda, cuando lo vivido deja de doler igual o cuando, simplemente, ya no pesa tanto.
Este cierre no me invita a hacer balances perfectos ni listas de logros.
Me invita a reconocer lo que sí dejó marca, lo que se aprendió en serio no solo lo que se entendió y lo que hoy puede habitarse con más honestidad.
Ojalá el tiempo que se abre no nos exija certezas ni versiones impecables de quienes somos.
Ojalá nos encuentre con presencia, con disposición interna y con la capacidad de dejarnos impactar por lo que venga, aunque no sepamos todavía qué forma tendrá.
Que haya espacio para el disfrute, incluso en medio de lo inesperado.
Para la risa que aparece sin planearse.
Para soltarse un poco, bajar la guardia, mirar con curiosidad y permitirnos recibir la experiencia completa, no solo lo cómodo.
No sé qué viene.
Y quizá ahí esté algo valioso: en poder decir aquí estoy, sin anticipar, sin forzar, con apertura suficiente para habitar lo que llegue tal como sea.
Que este nuevo tramo nos encuentre más disponibles que defensivos,
más en contacto que en exigencia,
y con ese permiso interno de vivir… no como debería ser,
sino como va siendo.
Lo pienso, lo deseo, lo comparto y
Lo escribo con aprecio y con intención.
desde un lugar muy genuino.
Jere.