13/01/2025
Todos los días jugábamos una partida o dos de dominó.
-Échele ganas, don Beto -le decía.
-No es cuestión de echarle ganas, es de suerte, y tú tienes suerte -acompañaba su respuesta con esa sonrisa que solo tienen los que saben los secretos de la vida.
Don Beto tenía razón, soy un hombre con suerte. Y más, por haberlo conocido.
Buen padre, mejor esposo, hombre educado y sencillo. A su partida, me quedé con su recuerdo y el tesoro de su amistad.
Al final, don Beto, podría decirle, nadie gana la partida. Todos nos vamos, perdemos algo. Lo que importa es lo que pasa mientras eliges las fichas.
Yo de esos días podría decir que las sonrisas nunca faltaron, y no, no hablo del dominó. 💙
̃amientoemocional