31/12/2025
Cuando un año llega a su fin, no todo se queda en el pasado; algunas experiencias y emociones se hacen más presentes. Se van meses que no fueron como esperábamos, personas que ya no están, etapas que no regresan y versiones de nosotros que tuvieron que cambiar para sobrevivir.
Hay pérdidas visibles y otras silenciosas, los cambios en la salud, los planes que no se cumplieron, las relaciones que ya no son iguales, los sueños que quedaron en pausa. Y todas duelen, incluso las que nadie ve.
Pero también hubo logros, incluso en medio del cansancio. Momentos de calma, desiciones valientes, límites puestos, procesos iniciandos, avances que sostuvieron cuando parecía difícil seguir.
No todo fue tristeza, aunque a veces así se sienta.
Cerrar el año no significa tenerlo todo resuelto; significa reconocer todo lo vivido, reconocer lo que ya no está y también valorar lo que si se logró, sin minimizar ninguna emoción ni exigirte más de lo que podías dar.
Que este ciclo que inicia pueda ser un punto de partida para reconstruirte con lo aprendido, confiar más en tu propio proceso y abrirte, poco a poco a nuevas posibilidades.
Que sea un tiempo para avanzar con más conciencia, más calma y mayor confianza en tu camino. ✨🦋