09/02/2026
😴 Dormir poco afecta al hígado graso más de lo que crees …
Y es que dormir mal altera los ritmos internos que regulan el uso de la energía.
Cuando el cuerpo no descansa lo suficiente, se vuelve menos eficiente para manejar los nutrientes y empieza a almacenar más energía de la que necesita, y uno de los lugares donde eso puede reflejarse es el hígado.
Durante la noche, mientras duermes bien, el hígado aprovecha para reorganizar su metabolismo, reducir el exceso de grasa acumulada y prepararse para el día siguiente.
Cuando te desvelas de forma constante, ese proceso se interrumpe.
El resultado es que el cuerpo tiende a producir más grasa en el hígado y a utilizar menos, incluso aunque la alimentación no haya cambiado tanto.
Por eso hay personas que “comen parecido” pero tienen resultados muy distintos según su calidad de sueño.
Además, dormir mal suele ir acompañado de más antojos, peor control del apetito y menor energía para moverte durante el día.
Todo eso se suma y crea un entorno perfecto para que el hígado acumule grasa con mayor facilidad.
La ciencia es clara en este punto: mejorar el sueño no es un detalle menor, es una herramienta real para proteger el hígado, mejorar el metabolismo y facilitar que los cambios en la alimentación sí funcionen.
Recuerda dormir entre siete a ocho horas nocturnas