Psicólogo Hugo Rodriguez Vidal

Psicólogo Hugo Rodriguez Vidal Contácteme a este número:
999-390-4667

20/11/2025

🧠 ¿Cómo identificar a un mal terapeuta?

(Y por qué tanta gente aún le tiene prejuicio a la terapia)

Todavía existe mucha desconfianza hacia la psicoterapia. A veces por miedo, a veces por desconocimiento… y sí, a veces porque alguien tuvo una mala experiencia con un “profesional” que no hizo bien su trabajo.

Aquí van algunas señales claras que NO deberías ignorar:

🚩 Red flags de un mal terapeuta

Te juzga, ridiculiza o minimiza lo que sientes.

Te dice qué hacer con tu vida (“déjalo”, “renuncia ya”).

Habla más de su vida que de la tuya.

No explica su método ni tiene un plan claro.

Cruza límites profesionales (amistad, romance, mensajes fuera de lugar).

Llega tarde, cancela seguido o no respeta el encuadre.

Si algo de esto pasa… no es terapia.
Es mala práctica.

🟢 Señales de un buen terapeuta

Te escucha sin juzgar.

Te confronta con respeto.

Tiene límites claros.

Sigue un modelo terapéutico basado en evidencia.

Revisa avances y te ayuda a ver cambios reales.

Sabe cuándo canalizar y reconoce sus propios límites.

Un buen terapeuta hace que sientas:
👉 “Es difícil, pero estoy avanzando y no estoy solo/a.”

Una de mis luchas más grandes como terapeuta es ofrecer un servicio profesional, ético y objetivo.
A veces es difícil ir contra prejuicios que desvalorizan nuestro trabajo… pero entendí algo:

No puedo controlar los prejuicios,
pero sí puedo controlar la calidad de lo que hago.

La mejor forma de combatir el estigma es con:
✔ buena formación
✔ práctica informada
✔ ética sólida
✔ servicios claros, profesionales y humanos

Eso habla más fuerte que cualquier discurso.

💜 Mensaje final

Si alguna vez tuviste una mala experiencia en terapia, no significa que “la terapia no sirve”.
Significa que merecías un mejor terapeuta.

La buena terapia existe. Ayuda. Sana. Acompaña.
Y sí: puede cambiar vidas.

05/11/2025

🧘‍♂️ Los placeres contemplativos vs. el hedonismo instantáneo

Es complicado escapar de la era de la información.
Ciertamente muchas personas hemos caído en un sistema que empuja constantemente la voluntad de los demás.

Hace tiempo estuve platicando con mi terapeuta.
Los espacios terapéuticos los he aprendido a valorar con mucho recelo.
Bajo cierta lógica, las terapias conductuales buscan ofrecer un espacio que vaya más allá de la conversación. Lo entiendo: quieren separarse de la tradición psicoanalítica, profesionalizar un servicio y proveerlo de herramientas —como el análisis funcional de la conducta, el manejo de contingencias, la DBT o la ACT—.

Pero tampoco debemos olvidar que la esencia del trabajo es la conversación.
El tecnicismo solo potencia algo que ya funciona por sí mismo: la palabra.

Quizá me estoy desviando demasiado.
Es raro alimentar procesos donde puedo escribir libremente.
Recuerdo las clases de escritura del posgrado: nos enseñaron que la esencia de una buena escritura implica contemplar el proceso a base de un hedonismo absoluto; dejarte absorber por tus palabras y, eventualmente, centrarte en el aparato técnico de la escritura.

Eso es lo que hago hoy: quiero que cada encuentro, cada momento que tengo para compartir cómo me siento, sea orientado a una acción placentera y contemplativa.

¿A qué me refiero?
Vivimos atrapados en la era de la inmediatez.
Nos levantamos, trabajamos, producimos… y nos desgastamos.

Es poco realista pensar que tenemos una naturaleza multifrenética.
Qué mentira más bella la que nos vendieron los estándares de hiperproducción.

Esos lemas de “elige lo que te apasiona y no trabajarás un solo día” son monumentos a nuestra propia hipocresía.
No somos máquinas, ¿y sabes qué? Eso está bien.

Dormir ocho horas es tan productivo como trabajar catorce.
Caminar dos horas contemplando la naturaleza también es ser productivo.
Tomar una cerveza con amigos, recordar con cariño y melancolía… eso también es productividad emocional.

Si he de ser productivo, ¿por qué no serlo alimentando el valor de mi alma?
¿Desde cuándo contribuir al monumento de las mentiras se volvió lo normal?

Qué bello sería preocuparse por “¿qué nueva aventura hará de mi vida algo más emocionante?”
en lugar de “¿cómo pagaré la renta el próximo mes?”

A veces pienso que esta epidemia de padecimientos mentales es, en realidad, un reflejo de un contexto deprimente.
La depresión se nutre de pequeños placeres inmediatos que corrompen la postergación del placer.

Somos seres hedonistas; nuestro sistema está hecho para sobrevivir, no para planificar a largo plazo.
Como el oso que hiberna para resistir el invierno, consumimos para no sentir.

Pero con el tiempo he aprendido que los placeres instantáneos solo perpetúan el dolor.
Como el adicto que destruye su sistema de recompensa, escapando del malestar y abandonando el eco primordial de la condición humana: la conciencia.

Debemos sentir dolor, sí.
Pero sin romantizar el sufrimiento.

La sobreexigencia nace de una nube de expectativas que posterga el placer,
y al final, nuestro propio desgaste nos cobra factura.

El hedonismo instantáneo es un paliativo, no una solución.
Podemos identificar dos tendencias:

1️⃣ La primera surge del desgaste por la autoexigencia: el cuerpo busca un placer que estabilice con un shock de endorfinas.
2️⃣ La segunda proviene de hábitos adictivos: consumo constante de alcohol, cafeína, azúcar, s**o, validación, dopamina.

Ambas terminan sirviendo al mismo amo: el sistema de hiperproducción.

He aprendido que el placer contemplativo es más valioso.
Las metas que tardan, pero llenan: escribir, entrenar, estudiar, aprender, compartir.
El esfuerzo que se demora, pero trasciende.

Y también he aprendido a admirar lo cotidiano:
el padre o la madre que trabaja para compartir un espacio de calma con su familia,
el pequeño logro personal que nadie aplaude pero que uno siente profundamente.

Mi vida ha estado plagada de una extraña combinación entre ambas tendencias.
Simplemente estoy cansado de vivir así, de exigirme más de la cuenta.

Quiero aumentar esos placeres que tardan, pero que sanan.
Quiero que cada pequeño paso sea una forma de decir:
“Stop. Es todo por hoy.”

Las cosas llevan tiempo.
El dolor es inevitable, pero también temporal.
Los placeres instantáneos conducen al dolor eterno.
La hiperproducción desgasta lo que somos.

Y entonces llegan las preguntas:
💭 ¿Qué cosas has dejado de hacer que te gustaría retomar?
💭 ¿Qué ajustes le darías a tu rutina?
💭 ¿Cómo construir una vida donde el placer contemplativo sea lo común, no la excepción?
💭 ¿Cómo reconciliarnos con la conciencia y aceptar que las cosas simplemente pasan?
💭 ¿Qué necesitamos para vivir en equilibrio y plenitud?

🕯️ Quizá el placer más profundo sea ese:
detenernos…
respirar…
y darnos permiso de existir sin prisa.

05/11/2025

(versión extendida) Los placeres contemplativos vs el hedonismo instantáneo
Es complicado escapar de la era de la información. Ciertamente muchas personas hemos caído en un sistema que constantemente empuja la voluntad de las demás.
Hace tiempo estuve platicando con mi terapeuta. Los espacios terapéuticos los he aprendido a valorar con mucho recelo; bajo cierta lógica, las terapias conductuales muchas veces buscan ofrecer un espacio que vaya más allá de la conversación. Lo entiendo: quieren, de una forma u otra, separarse de la tradición psicoanalítica; quieren profesionalizar un servicio y proveerlo de herramientas que van más allá de la conversación —como el análisis funcional de la conducta, el manejo de contingencias, la DBT, la ACT, por mencionar otras herramientas—.
Pero tampoco debemos olvidar que la esencia del trabajo es la conversación. El tecnicismo es tan solo un elemento que potencializa algo que ya de por sí funciona: la palabra.

Quizá me estoy desviando demasiado. Es raro alimentar ciertos procesos donde puedo escribir libremente. Recuerdo las clases de escritura del posgrado: nos enseñaron que la esencia de una buena escritura implica contemplar el proceso a base de un hedonismo absoluto, dejarte absorber por tus palabras y eventualmente centrarte en el aparato técnico de la escritura. Eso es lo que hago actualmente: quiero que cada encuentro, cada momento que tengo para compartir cómo me siento, sea orientado a una acción placentera y/o contemplativa.

¿A qué me refiero?
Los seres humanos, desde un punto de vista contemporáneo, estamos atrapados en la era de la inmediatez. Todos los días nos levantamos y perpetuamos una rutina que nos desgasta constantemente. Eventualmente nuestra mente se agota, porque es poco realista pensar que los seres humanos tenemos una naturaleza multifrenética. Qué mentira más bella creada por los estándares capitalistas y de hiperproducción.
Esos lemas de “elige lo que te apasiona para que no sientas que estás trabajando” son tan solo monumentos a nuestra propia hipocresía. Los seres humanos no somos máquinas, ¿y sabes qué? Eso está bien.
Dormir ocho horas es tan productivo como aguantar una jornada de catorce; caminar por dos horas contemplando la naturaleza, sin ningún tipo de gratificación instantánea, también es ser productivo; tomar una cerveza con moderación con tus amigos, mientras recuerdan con cariño y melancolía, también es una actividad productiva.
Si he de ser productivo, ¿por qué no serlo alimentando el valor de nuestras almas? ¿Desde cuándo contribuir al monumento de las mentiras se ha vuelto un común denominador?

Algo ideal, lo sé. Qué bello sería preocuparse por “¿qué nueva aventura hará de mi vida algo más emocionante?” en lugar de “¿cómo pagaré la renta el próximo mes?”.
En ese sentido, a veces pienso que esta epidemia de padecimientos mentales es, en realidad, un contexto deprimente de por sí. La depresión se nutre de pequeños placeres que eventualmente corrompen la postergación del placer. Los seres humanos somos hedonistas; nuestra naturaleza no consiste en evaluar cómo una actividad tendrá efecto a largo plazo: nuestro sistema está hecho para sobrevivir.

Y, como aquel oso que hiberna cada año y consume miles de calorías con el objetivo de sobrevivir, lo mismo pasa con los seres humanos.
A lo largo de mi compleja existencia, con experiencias dolorosas pero también positivas, he aprendido que los placeres instantáneos solo me han generado o perpetuado más dolor. Como aquel pobre adicto que destroza su sistema de recompensa, que consume sin pensar, que escapa del dolor y abandona aquel eco primordial de la condición humana: ese efecto cortical, ese fenómeno neurocognitivo que nos aprisiona todos los días —la conciencia—, pero que también nos ha dado la oportunidad de contemplar otras realidades.

En ese sentido, debemos sentir dolor, pero es importante no caer en la romantización del sufrimiento. La sobreexigencia parte de un aura de expectativas que te hace postergar el placer; pero, al final, el espectro de nuestro propio desgaste nos termina cobrando factura y eventualmente caemos en los instintos más básicos.
El hedonismo instantáneo es ese paliativo que solo calma los síntomas, pero no resuelve el problema de fondo.
Ahí podemos identificar dos tendencias:

La primera surge del desgaste por la autoexigencia: nuestro sistema no tiene otra opción que buscar un placer que nos estabilice mediante un shock de endorfinas.

La segunda proviene de hábitos diametralmente opuestos: un consumo constante de materiales y estímulos altamente adictivos —alcohol, cafeína, azúcar, dr**as, fármacos controlados, carbohidratos, masturbación, s**o, interacciones, exceso—.

Al final, el objetivo de un sistema de hiperproducción reside en el consumo. Todos contribuimos, de una forma u otra, a este sistema enajenante.

He aprendido con el paso del tiempo que el placer contemplativo, de una forma u otra, es más valioso: esas pequeñas metas que no son tan evidentes a corto plazo, como aquel ser humano que escribe, plasma sus pensamientos y al final se siente feliz por el resultado; como aquel fisicoculturista que se somete a rutinas que llevan al extremo el cuerpo humano; o como ese estudiante ansioso que busca atraparse en conocimientos absolutos, que demanda el esfuerzo máximo de la capacidad humana, pero al terminar el libro, el cuento, la narración o el escrito, trasciende en su espíritu.

Y, lejos de vanagloriarse del intelectualismo, pienso en aquel que trabaja arduamente solo para compartir un espacio de placer con su familia, o en aquella madre o padre que se esfuerza por salir adelante con tal de ver a su hijo progresar.
Esos momentos son los que verdaderamente trascienden con nosotros.

He comprendido que mi vida ha estado plagada de una extraña combinación entre esas dos tendencias. Simplemente estoy cansado de vivir así, de sobreexigirme más de la cuenta.
Quiero aumentar esos placeres que tardan más en llegar. He sufrido, y sufro bastante todos los días; mi rutina es un constante ir y venir. Quiero que el desgaste no sea una señal para exigirme más; quiero que cada pequeño paso, por muy pequeño que sea, sea una señal de que “stop, es todo por hoy.”

Quiero que la gente entienda que las cosas llevan tiempo; que el dolor es inevitable, pero también temporal; que los placeres instantáneos solo conducen a un dolor eterno; que el sufrimiento constante es un desgaste mental construido a base de mentiras; que la hiperproducción no es saludable.
Y en ese sentido, uno se va preguntando:
¿Qué cosas has dejado de hacer que te gustaría retomar?
¿Qué ajustes le darías a tu rutina?
¿Cómo podemos hacer que un placer contemplativo —aunque tarde en hacer efecto— sea un común denominador en tus patrones de comportamiento?
¿Cómo construimos nuevamente la felicidad?
¿Cómo reconciliarnos con la conciencia y aceptar que las cosas simplemente pasan?
¿Qué es necesario en nuestras vidas para vivir en equilibrio y plenitud?

29/10/2025

Colegas psicólogos clínicos y psicoterapeutas:
No bajen sus tarifas. Es completamente válido ofrecer opciones accesibles, negociar o diseñar estrategias que faciliten el acceso al servicio; sin embargo, reducir el valor económico de nuestras intervenciones o evaluaciones solo contribuye a perpetuar la idea de que nuestro trabajo carece de valor o de profesionalismo.
Cuidar nuestras tarifas es también cuidar la dignidad y credibilidad de la profesión.

🌿 Hugo Rodríguez VidalPsicólogo Clínico y Psicoterapeuta IntegrativoCédulas profesionales: 11783199 y 14944200👋 Hola, so...
16/10/2025

🌿 Hugo Rodríguez Vidal

Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta Integrativo
Cédulas profesionales: 11783199 y 14944200

👋 Hola, soy Hugo Rodríguez Vidal, psicólogo clínico y psicoterapeuta integrativo.
Cuento con formación (en proceso) en Psicoterapia Basada en Ciencias Comportamentales y Evidencia y una Maestría en Psicoterapia Posmoderna (Instituto Kanankil).
Mi práctica integra distintas corrientes contemporáneas —Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), ACT, DBT, Terapia Narrativa y Colaborativa-Dialógica— desde una mirada científica, humana y ética.

💬 Áreas de especialización

🌿 Trastornos del estado del ánimo: depresión, distimia, episodios mixtos, comportamiento suicida
🌪️ Ansiedad generalizada, crisis de pánico y estrés laboral.
🕊️ Duelo, pérdidas y procesos de cambio vital o existencial.
💔 Trauma y violencia familiar o de pareja.
🧩 Ideación o conducta suicida (evaluación de riesgo, plan de seguridad, contención y prevención).
💞 Autoestima, límites y relaciones disfuncionales.
🎓 Orientación vocacional y sentido de vida.

💡 Mi forma de trabajo

Mi labor terapéutica parte del principio de que cada síntoma cumple una función; no se trata solo de “eliminar el malestar”, sino de comprenderlo y transformarlo.
En las sesiones trabajamos para que puedas reconocer tus patrones, ampliar tu conciencia y recuperar agencia, generando cambios observables y sostenibles.

🧭 Utilizo herramientas de psicoeducación, regulación emocional, activación conductual, diálogo reflexivo y técnicas basadas en evidencia.
Cada proceso es individualizado, respetando tu ritmo, tu historia y tu contexto.
Mi compromiso ético es ofrecer un espacio seguro, sin juicios, donde puedas explorar, cuestionar y construir nuevas formas de vivir con mayor claridad y sentido.
🤝 En resumen
Trabajo con personas que buscan equilibrar su vida emocional, reencontrar propósito o superar experiencias difíciles.
Mi acompañamiento se caracteriza por calidez, estructura y colaboración, con objetivos claros y estrategias concretas entre sesiones.

🖥️ Atención en línea (consulta regular $500 MXN).
También puedes conocer más sobre mi enfoque y trayectoria aquí 👇
🔗 https://www.terapify.com/psicologos/hugo-jesus-rodriguez-vidal

Iremos llenado l a biblioteca del consultorio, 🖤
20/09/2025

Iremos llenado l a biblioteca del consultorio, 🖤

Hoy quiero compartir con ustedes que ya estoy disponible como psicólogo en Terapify, una plataforma de terapia en línea ...
11/09/2025

Hoy quiero compartir con ustedes que ya estoy disponible como psicólogo en Terapify, una plataforma de terapia en línea que facilita el acceso a la salud mental desde cualquier lugar.

Mi propósito es acompañar a las personas en sus procesos de vida con un enfoque reflexivo, humano y basado en evidencia. 🌱
Ahora, gracias a Terapify, podemos trabajar juntos de manera segura y accesible.

👉 Les agradecería muchísimo si me ayudan compartiendo mi perfil, para que más personas que lo necesiten puedan llegar a este espacio de acompañamiento.

🔗 https://www.terapify.com/psicologos/hugo-jesus-rodriguez-vidal

Gracias de corazón por el apoyo y por confiar en mi trabajo. 💙

Soy Hugo Jesús Rodríguez Vidal, psicólogo clínico integrativo. Tengo maestría en Psicoterapia Posmoderna (Instituto Kanankil) y formación continua en Psicoterapia Basada en Ciencias Comportamentales y Evidencia. Integro Terapia Narrativa, Colaborativa y Dialógica con TCC/ACT/DBT, equilibrando...

Oficialmente me integro a Terapify. Me ilusiona y también me pone un poco nervioso —del bueno— porque quiero que todo fl...
22/08/2025

Oficialmente me integro a Terapify. Me ilusiona y también me pone un poco nervioso —del bueno— porque quiero que todo fluya. En años recientes el camino laboral me exigió adaptarme; respondí apostándole al estudio y a la práctica basada en evidencia. Hoy esas horas empiezan a abrir puertas. Este proyecto complementa mi trabajo en la SSY y mi consulta privada.

🌿 Atención Psicológica Gratuita en el Centro de Salud Popolá¿Sabías que los centros de salud cuentan con atención psicol...
21/08/2025

🌿 Atención Psicológica Gratuita en el Centro de Salud Popolá

¿Sabías que los centros de salud cuentan con atención psicológica gratuita? 💚
El servicio está disponible para la comunidad de Popolá, pero también pueden acudir personas de Valladolid y localidades cercanas.

La ventaja de atenderse aquí es que, al ser responsable del área psicológica, procuro que la atención —dependiendo del caso— sea subsecuente y lo más pronto posible, evitando tiempos de espera largos y ofreciendo un acompañamiento más cercano.

📌 Psic. Hugo Rodríguez Vidal
Responsable de Consulta Psicológica
Céd. Prof. 11783199 / 14944200

📲 Puedes mandar un WhatsApp al 9993904667 o, en su defecto, preguntar directamente en el Centro de Salud Popolá.

✨ La salud mental también es parte de tu bienestar, y está al alcance de todos.

́npsicológica

20/08/2025

Saben, es complejo… últimamente me he encontrado con historias muy parecidas a la nuestra: centennials que provenimos de una generación rota, cargada de promesas y grandes expectativas. Muchos han trabajado hasta el cansancio, otros han sufrido pérdidas, y muchos más se han desilusionado de un mundo que parecía asegurar un porvenir. En ese sentido, la pandemia no fue más que un catalizador del caos.
Lo curioso es que, aunque los relatos son distintos, comparten un mismo trasfondo: la decepción y los sueños rotos. No es casual que resuene aquella frase: “cuando el hombre ambicioso, cuyo eslogan es ‘César o nada’, no se convierte en César, se hunde en la desesperación”. Me reconozco en ello: hay una parte de mí que se resiste a dejar atrás sus sueños, pero también sé que el flujo de la vida muchas veces nos obliga a aferrarnos a las oportunidades que se presentan.
El verdadero reto, al menos desde mi experiencia terapéutica y personal, es aprender a transformar esos grandes objetivos en direcciones: es decir, en valores esenciales que nos permitan, a pesar del dolor, seguir caminando hacia adelante.
Por último, hace poco aprendí sobre sesgos cognitivos y de he decir que tangan pacientes queridos consultantes, no se dejen llevar por discursos que apelan al sesgo del superviviente:
El sesgo del superviviente (survivorship bias) es un error de razonamiento que ocurre cuando prestamos atención solo a los casos de éxito o a quienes “sobrevivieron” a cierta situación, e ignoramos a todos aquellos que fracasaron o no lograron llegar al mismo punto.

Ejemplo cotidiano
Escuchar solo historias de emprendedores que empezaron sin dinero y ahora son millonarios → e ignorar a los miles que intentaron lo mismo y fracasaron.
Pensar que fumar no es tan malo porque “mi abuelo fumó toda su vida y vivió 90 años” → sin tomar en cuenta a los que murieron jóvenes por fumar.

¿Sabías que callar lo que sientes también enferma el cuerpo?Cuando una persona guarda silencio y evita hablar de sus pro...
23/07/2025

¿Sabías que callar lo que sientes también enferma el cuerpo?
Cuando una persona guarda silencio y evita hablar de sus problemas o conflictos, su cuerpo reacciona como si estuviera en peligro.
No es sólo “cosa de la mente”: el estrés se acumula, se eleva el cortisol (la hormona del estrés), y con el tiempo eso afecta tu salud, tus defensas bajan y puedes sentirte cansado, irritable o con malestares físicos.
💬 ¿Por qué sucede esto?
Porque el cuerpo y la mente están conectados. Cuando no expresamos lo que sentimos, el cerebro activa mecanismos de alerta, como si necesitáramos protegernos. Esta tensión, si se vuelve constante, puede provocar dolores, insomnio, problemas digestivos y hasta aumentar el riesgo de enfermedades.
🌱 ¿Hablar ayuda? ¡Sí!
Hablar con alguien de confianza o acudir al área de psicología puede ayudarte a descargar esa tensión, ver las cosas desde otro punto de vista y cuidar tanto tu mente como tu cuerpo.
Recuerda: pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de valentía y autocuidado.
Cuidar tu salud mental es igual de importante que cuidar tu cuerpo. La psicología es para todas y todos.

Dirección

Valladolid

Teléfono

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