02/02/2026
MI PRIMER CEREMONIA CON LA A Y A H U A S C A 🌿
La primera vez que tomé el brebaje llegué con total inocencia e ignorancia. No sabía realmente a qué iba. En el fondo, esperaba algo parecido a fumar ma*****na: sensaciones leves, emociones suaves, algo “controlable”.
No pudo haber estado más lejos de eso. No se acercó ni al 1%.
Después de tres horas y tres tomas, no sentía absolutamente nada. Me levanté, hablé con quienes guiaban la ceremonia y, al regresar a mi lugar, mi cuerpo comenzó a perder fuerza. Apenas pude llegar a mi sleeping. Vomité.
Y después de eso, sentí que me estaba muriendo físicamente.
Entré en resistencia. Luché contra la muerte. Y entonces mi conciencia me habló con una claridad absoluta:
“Déjate morir. Estás sufriendo por resistirte.”
Cuando solté… cuando decidí no pelear más, mi cuerpo se contrajo por completo: manos, piernas, huesos, como si todo se cerrara. Y en ese momento lo entendí: ya estaba mu**to.
Lo primero que pensé fue: “Por pendejo, por tomar algo que no conocías… ya te moriste.”
Entonces comenzó el camino.
Lo primero que percibí fue que ya no era un cuerpo humano. Empecé a desprenderme de todo: mi nombre, mi trabajo, mi posición, mis cosas materiales, mi familia, mis padres, mis hermanos, mis amigos.
Lejos de sentir miedo, sentí alivio. Una conexión con Dios tan profunda que jamás había imaginado. El odio, el rencor y muchas cargas se fueron disolviendo.
Solo hubo un apego que me detuvo: mi hijo.
Tuve entonces una conversación con la divinidad. Me dijo:
“Continúa. Nada ni nadie te pertenece.”
Y entendí que mi hijo tenía su propia luz, su propio camino, perfectamente escrito por él mismo. Que yo no era su salvador ni su ancla en este mundo.
Al soltar ese apego, el camino volvió a abrirse.
Llegué a una luz central, un sol inmenso, lleno de almas puras. Ahí, nuevamente, la divinidad me habló y me mostró una esfera de energía que no tenía permiso de estar ahí… pero que, gracias a mí, ese día podía estarlo.
Esa energía representaba algo que durante muchos años me había causado dolor, conflicto y sufrimiento. Al observarla comprendí algo clave: esa energía no dependía de mí. Era suya. No era igual a la mía.
Todo el sufrimiento que viví fue por aferrarme a algo que no era mi vibración.
Cuando solté con amor, sin culpa, sin juicio —entendiendo que no era responsabilidad de esa energía, sino mía por estar donde no debía— todo cambió.
Ahí comenzó mi sanación. En todos los aspectos.
No puedo medirlo en porcentajes. Fue un cambio drástico. Un despertar de conciencia, de amor y de conexión con lo divino.
Sigo en este planeta, en esta dimensión, y a veces no es fácil. Pero cada vez que me acongojo, recuerdo ese camino, ese túnel, esa ruta.
Después entendí que lo que viví se parece mucho a la descripción de los nueve niveles del inframundo de la cosmovisión mexica. Siempre me habían confundido esas historias, pero ahora todo cobró sentido.
Y quiero aclarar algo: esos nueve niveles no fueron agresivos, no hubo demonios. Jamás he visto demonios en una ayahuasca.
Me enfrenté a algo mucho más fuerte: mis apegos, mis miedos, mis creencias y mis emociones.
Recorrí esos nueve niveles en mi primera experiencia. Y al terminar, todo cambió.
Todo fue con amor, con paciencia, con sabiduría y con entendimiento.
Aún hay camino por recorrer. Pero el primer paso —el más difícil— ya lo di. Los demás los he dado con amor, a veces retrocediendo, sí.
Pero cada vez que recuerdo esa puerta, esa ventana que Dios me permitió ver, puedo seguir caminando hacia adelante.
🌿 LOS NUEVE NIVELES
✨ Iniciaciones del alma en su tránsito eterno, este conocimiento no habla de castigos ni de condenas.
✨ Habla del viaje sagrado del alma cuando deja una forma para recordar su origen.
✨ Así como el maíz debe morir para nacer espiga, el espíritu atraviesa nueve umbrales para volver a ser verdad; no es un mapa del miedo, es un mapa de retorno.
🧿 PRIMER NIVEL: LA SEPARACIÓN DEL CUERPO.
El abandono de lo material, aquí ocurre la primera muerte.
No es violenta ni dolorosa: Es silenciosa, el alma comprende que ya no es carne, que no necesita nombre, oficio, rostro ni biografía.
La identidad (Esa vestidura aprendida) comienza a caer como hojas secas al inicio del invierno. No hay pena todavía, solo extrañeza.
El alma se reconoce viva sin cuerpo
y entiende que siempre lo estuvo.
🧿 SEGUNDO NIVEL: LA DESORIENTACIÓN.
La pérdida del mundo humano, no hay caminos, no hay tiempo, no existe el arriba ni el abajo.
Las leyes humanas se disuelven y con ellas las certezas que sostenían la conciencia. Aquí muere la idea de control, aquí el espíritu cruza el umbral donde ya no sirven las preguntas aprendidas.
La desorientación no es castigo: Es la puerta donde se rinde la mente.
🧿 TERCER NIVEL: MIEDOS Y SOMBRAS.
El encuentro con lo no resuelto; el alma se mira sin máscaras, emergen culpas, silencios, temores, promesas rotas, amores inconclusos, palabras no pronunciadas.
No aparecen demonios externos; todo lo que surge nació dentro.
Las sombras no atacan: Piden ser vistas, lo que no se reconoce, no puede soltarse, lo que se mira con verdad, se libera.
🧿 CUARTO NIVEL: DOLOR Y DESAPEGO.
Soltar la memoria emocional, este nivel duele.
No por falta de amor, sino porque el amor deja de poseer, madres, hijos, parejas, linaje, historias compartidas:
Todo se honra…y se deja.
Aquí el alma aprende que amar no es retener, aquí muere el apego y el amor se vuelve vasto.
🧿 QUINTO NIVEL: EL JUICIO INTERNO.
El espejo del alma...
No hay dioses sentenciando, no hay castigos.
El alma se mira a sí misma con total claridad, ve lo que fue, lo que eligió, lo que evitó. Sin excusas, sin engaño.
Este nivel revela una verdad antigua:
el juicio más severo siempre nace dentro y, al ser visto, se disuelve.
🧿 SEXTO NIVEL: LA PURIFICACIÓN.
Disolución de lo denso, lo pesado se quema o se lava o se vuelve humo.
Emociones densas, identidades heredadas,
culpas ajenas cargadas por amor o ignorancia.
Todo se desprende, el alma se vuelve ligera, casi transparente. Ya no queda culpa: Sólo comprensión.
🧿 SÉPTIMO NIVEL: EL SILENCIO PROFUNDO.
La muerte del Ego.
Aquí no hay palabras.
No hay pensamiento.
No hay “Yo”.
Es un silencio total, más profundo que el sueño.
Aquí muere la última ilusión: Creer que somos separados del todo.
No es vacío: Es descanso sagrado.
🧿 OCTAVO NIVEL: EL VACÍO CREADOR.
El gran útero Cósmico.
No hay forma.
No hay nombre.
No hay historia.
Pero este vacío no es ausencia, es potencial puro. El mismo vacío del que nace la vida,
el mismo vientre del que brotan los mundos.
Aquí el alma deja de ser memoria
y vuelve a ser semilla.
🧭 NOVENO NIVEL: REPOSO Y RENACIMIENTO.
El retorno al origen
El alma descansa.
Ya no busca.
Ya no recuerda desde la herida.
Todo se integra.
Todo se aquieta.
Desde aquí, el espíritu puede elegir:
Volver a encarnar, disolverse en el todo,
o permanecer como guía silenciosa. Es el regreso al vientre del universo.
✨ENSEÑANZA FINAL✨
☺️ Los nueve niveles no hablan solo de morir.
☺️ Hablan de cada transformación profunda en VIDA, cada vez que soltamos una identidad, cada vez que atravesamos una gran pérdida, cada vez que despertamos, descendemos y ascendemos por estos niveles.
☺️ Por eso las pirámides los representan, no son tumbas, son mapas del alma, este conocimiento no se explica, no se aprende:
❤️☺️ Gracias a nuestros participantes por la ceremonia de este fin de semana en Veracruz, con muchísimo frío pero con mucho valor, amor y hermosa participación.
🩷 P.D. No se olviden de la tarea diaria, que te ames más y que seas más feliz aquí y ahora.