17/10/2025
🌎 En un mundo donde la importancia de la salud mental se ha visibilizado con más fuerza muchas veces se llega a pensar que los psicólogos tenemos todas las respuestas y que por contar con el conocimiento teórico, saber de emociones, de trastornos y de traumas, somos inmunes a ellos.
☝🏼Pero no es así. Nosotros también despertamos con ansiedad, con pensamientos que pesan, con días en los que cuesta levantarse.
💡 La diferencia no está en “no sentir”, sino en saber que sentir es parte del proceso y que el conocimiento no anestesia el alma.
Sea en lo clínico, laboral, social o educativo… también nos atraviesan el cansancio, la tristeza o la incertidumbre. No siempre tenemos la mente ordenada y aún así es posible acompañar, incluso desde el propio desorden.
Nuestra profesión no nos hace inmunes, pero si nos ayuda a reconocer con mayor facilidad cuando necesitamos ayuda profesional desde lo psicológico o incluso hasta lo medico para cuidar nuestra salud mental y eso, no nos hace menos capaces, ni menos éticos, ni menos valiosos. Nos hace REALES. 🤍
Aún hay quien se sorprenden al saber que también atravesamos crisis, que acudimos a terapia o incluso a psiquiatría, como si el autocuidado fuera solo para “los otros”. Pero la verdad es que también nosotros tenemos cerebro, química, cuerpo y alma y cuidarlos no es más que coherencia, no contradicción. 🧠🫀
Como si la profesión anulara nuestro derecho a equivocarnos, a aprender o a seguir descubriendo partes de nosotros en el camino.
Como si hablar de salud mental desde la experiencia personal fuera una falta de autoridad, y no un acto de honestidad.
Porque no somos perfectos. También nos equivocamos, también enfermamos, también necesitamos detenernos.
Porque incluso quienes acompañamos en procesos humanos, también somos humanos en proceso. Y eso, lejos de restarnos profesionalismo, nos hace más conscientes, más humildes, más auténticos. ✨
Nos recuerda que la salud mental no es una meta alcanzada, sino un camino que se recorre, una y otra vez, con compasión. 💖