31/10/2025
Resulta que nuestra tradición del Día de Mu***os, que es tan de corazón y de recuerdos,no es solo que pongamos la ofrenda y ya, no, no, no.
Se dice, se cuenta, que cuando ves la foto de tu abuelita en el altar, cuando hueles ese platillo que le encantaba o escuchas esa canción que siempre te ponía, tu cerebro no solo está "recordando" de forma fría. ¡Para nada! Está haciendo algo increíble: el hipocampo y la amígdala, que son como los directores de tu memoria y tus emociones, se activan de tal forma que es como si hicieras un "viaje en el tiempo" emocional.
¡Así como lo oyes! No es solo un recuerdo, es casi revivir por un instante esa alegría, ese amor que sentías con esa persona, pero con la tranquilidad de que estás aquí y ahora. Dicen que es un reencuentro chiquito, pero tan pero tan precioso, que te alivia el corazón al sentir que esa esencia, esa alegría, ¡sigue viva y accesible dentro de ti!
Y agárrate de esta otra: ¿sabías que cuando estamos en familia, compartiendo las anécdotas más chistosas de los difuntos, o dándonos un abrazo en el panteón, o incluso compartiendo un pedazo del pan de mu**to, nuestro cerebro se vuelve loco de felicidad? Libera dopamina, que es como la chispa del placer, y oxitocina, ¡la hormona del amor y los abrazos!
La ciencia nos dice que esto no es solo "sentirse bien", ¡es una respuesta biológica que le da un apapacho a ese dolor que se siente con la pérdida! Es como si tu propio cerebro te dijera: "Estás a salvo, estás conectado, no estás solito en esto".
Además, fíjate qué dato tan potente: esta tradición de reflexionar sobre la vida y la muerte, de pensar en el legado de nuestros seres queridos, ¡activa una red entera en tu cerebro llamada Red Neuronal por Defecto! Esta red es la que te ayuda a entender quién eres y cómo construyes la historia de tu vida.
Así que, con cada flor, cada vela, cada visita, estás ayudando a tu cerebro a integrar esa pérdida en tu propia historia de una manera sana. No es borrar el dolor, sino aceptar que esa persona, su amor y su influencia, siguen siendo una parte importantísima de ti, ¡para siempre!