06/01/2026
POR QUÉ EL MAGNESIO ES CLAVE PARA PREVENIR CALAMBRES NOCTURNOS
El magnesio es un mineral esencial para el funcionamiento del sistema neuromuscular, y su papel en la prevención de los calambres nocturnos es fundamental. Durante el descanso, los músculos deberían entrar en un estado de relajación profunda; sin embargo, cuando existe un déficit de magnesio, este proceso se altera. El magnesio participa directamente en la regulación de la contracción y la relajación muscular, actuando como un modulador natural de las señales nerviosas que llegan al músculo. Cuando sus niveles son insuficientes, las fibras musculares se vuelven más excitables y propensas a contraerse de forma involuntaria.
A nivel fisiológico, el magnesio compite con el calcio dentro de la célula muscular. Mientras el calcio estimula la contracción, el magnesio facilita la relajación. Si el magnesio es bajo, el calcio predomina y mantiene al músculo en un estado de contracción sostenida. Durante la noche, cuando el cuerpo disminuye su actividad consciente y se reducen los movimientos, esta alteración del equilibrio favorece la aparición de calambres repentinos, dolorosos y difíciles de aliviar, especialmente en pantorrillas y pies.
Además, el magnesio interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos. Un déficit provoca una mayor descarga nerviosa hacia el músculo, aumentando la probabilidad de espasmos. Esto explica por qué muchas personas experimentan calambres nocturnos incluso sin haber realizado esfuerzo físico previo. El sistema nervioso no logra regular adecuadamente la señal de relajación, y el músculo responde con contracciones bruscas e involuntarias.
La falta de magnesio también se asocia a una menor calidad del descanso. El sistema nervioso permanece más activo, la relajación muscular es incompleta y el sueño puede fragmentarse. Esta combinación crea un círculo en el que la rigidez muscular favorece los calambres y los calambres interrumpen el descanso, impidiendo una recuperación adecuada del tejido muscular durante la noche.
Mantener niveles adecuados de magnesio es clave para romper este ciclo. Una alimentación que incluya alimentos ricos en magnesio —como frutos secos, semillas, legumbres, vegetales verdes y cereales integrales— junto con una correcta hidratación y un buen descanso, ayuda a regular la función neuromuscular. En personas con calambres frecuentes, corregir un déficit de magnesio puede marcar una diferencia significativa. La relajación muscular nocturna no depende solo del reposo: necesita equilibrio mineral para que el músculo pueda soltarse y descansar de verdad.
Fuente: Journal of Neurology; Magnesium Research; American Journal of Clinical Nutrition.