05/12/2025
Cuando llega un paciente a mi consultorio con dolor de rodilla, mi objetivo es siempre el mismo: devolverle la libertad de movimiento. A veces, el camino requiere más que medicinas o ejercicio. A veces, necesita cirugía.
En el quirófano he tratado artrosis avanzada que limitaba a mis pacientes caminar una cuadra. He reparado ligamentos rotos que impedían la vida normal. He extraído meniscos dañados que generaban bloqueos y dolor constante. He realineado rodillas deformadas que se desgastaban prematuramente.
La artritis reumatoide, las fracturas complejas, las infecciones, la necrosis ósea... cada condición tiene su solución quirúrgica. Y cada prótesis que coloco es una promesa: la promesa de que volverás a subir escaleras sin miedo, a caminar sin dolor, a vivir sin limitaciones.
Pero aquí está la verdad: la cirugía no es mi primer paso. Es mi último recurso cuando todo lo demás ha sido intentado. Cuando el tratamiento conservador falla. Cuando el dolor afecta tu calidad de vida de manera irreversible.
Si sientes dolor intenso, inflamación persistente, o ya no puedes hacer lo que amas, no sufras en silencio. Consulta. Juntos evaluaremos si necesitas cirugía o si hay otro camino.
Porque tu movilidad es tu libertad. Y recuperarla es mi misión. 💙