22/01/2026
Vengo de un lugar cómodo, tibio y oscuro.
Ahí todo era constante. No había sobresaltos. El agua me sostenía, me abrazaba. Escuchaba tu corazón día y noche, como un tambor que me decía que todo estaba bien. Nunca tuve hambre, nunca tuve frío. No necesitaba respirar. Todo eso lo hacías por mí. Yo flotaba, contenido, protegido, completamente a salvo.
Y de pronto aparece la luz, tan brillante e intensa. Sonidos fuertes, extraños, voces desconocidas. El aire toca mi piel por primera vez, estoy mojado y se siente frío, helado. Mi pecho se expande, mis pulmones arden al llenarse de aire. Nada aquí huele a ti. La gravedad pesa. Mi cuerpo, que antes flotaba, ahora necesita sostenerse. Todo es nuevo. Todo es demasiado. Nacer es fuerte.
Mi cuerpo está despierto, alerta, intentando entender este mundo al que acabo de llegar. Busco lo que conozco. Busco lo que me da sentido.
Y entonces me colocan sobre ti.
Tu piel me recibe. El calor vuelve. Tu olor me envuelve. Escucho otra vez ese corazón que conozco tan bien. Tu respiración marca el ritmo y mi cuerpo empieza a acomodarse. Ya no estoy solo. Mis latidos se tranquilizan. Mi llanto desaparece. Encuentro la calma.
Abro los ojos y te veo. Por primera vez.
Tu rostro, tu mirada, tan cerca de la mía. No sé quién eres con palabras, pero mi cuerpo te reconoce. Aquí pertenezco. Aquí estoy seguro. Aquí me siento contenido. Te NECESITO.
Así empieza nuestra historia.
No con prisas, no con separaciones, sino piel con piel, en silencio, en presencia.
Porque aunque ya nací, todavía te necesito para terminar de llegar 🤍
📸 desde el lente tan talentoso de
🖋️ texto