06/11/2025
Hola, soy pediatra y quiero contarte que tomarle una foto con flash a tu hijo podría salvarle la vida.
Sí, así como lo lees. A veces, una simple fotografía puede revelar algo que a simple vista pasa desapercibido: un reflejo blanco en la pupila, en lugar del típico reflejo rojo que todos conocemos. Ese brillo blanquecino, llamado leucocoria, puede ser una señal temprana de una enfermedad grave llamada retinoblastoma.
El retinoblastoma es un tipo de tumor maligno que se origina en la retina, el tejido del ojo encargado de captar las imágenes. Afecta principalmente a niños pequeños, usualmente antes de los cinco años, y aunque es poco frecuente, puede ser mortal si no se detecta a tiempo.
Lo más impactante es que, al inicio, no duele, no causa molestias y el niño parece estar perfectamente bien. Pero mientras tanto, el tumor crece dentro del ojo, afectando la visión y, en casos avanzados, puede extenderse a otras partes del cuerpo.
Una fotografía con flash puede mostrar una diferencia sutil pero crucial: mientras un ojo refleja un color rojo normal, el otro puede reflejar un tono blanco o amarillento, como el que se observa en esta imagen. Ese pequeño detalle puede ser la primera pista de un diagnóstico que, tratado a tiempo, tiene altas probabilidades de curación y preservación de la vida del niño.
Por eso, si alguna vez notas ese reflejo blanco en las fotos de tu hijo, no lo ignores. Acude lo antes posible a una valoración oftalmológica.
A veces, una simple imagen puede ser la diferencia entre descubrir un cáncer a tiempo… o demasiado tarde.
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Nota aclaratoria: Este contenido es informativo y académico. No reemplaza la valoración clínica directa ni pretende ser una guía de autodiagnóstico. Ante cualquier signo o síntoma, busca atención médica calificada.