31/01/2015
DECÁLOGO DEL BUEN MASAJISTA
1. La presencia es fundamental
Es indispensable la pulcritud extrema, las manos bien cuidadas, la indumentaria adecuada, impoluta y planchada.
2. Es esencial cuidar la higiene con todo detalle
El lugar de trabajo estará muy limpio y procuraremos que reinen en él la armonía y la tranquilidad. De igual manera, el material que usemos: sabanillas, toallas, etc. deben de lucir impecables y las pondremos “nuevas” (es decir, sin uso) en presencia del paciente siempre.
Antes del inicio de la sesión nos desinfectaremos las manos
utilizando un producto antiséptico.
De igual manera lo haremos una vez finalizado el tratamiento.
3. La puntualidad habla por sí misma
El cumplir con el horario concertado y no hacer esperar al paciente dice mucho sobre la profesionalidad y la seriedad del terapeuta. Una persona informal, resta confianza.
4. El primer contacto con el paciente debe ser cercano pero profesional
No debe haber exceso de familiaridad en la presentación o el saludo, pero tampoco actuaremos de forma fría, distante o indiferente. Debemos mostrar interés por lo que se nos explique pero evitar las conversaciones banales o los gestos o comentarios fuera de lugar, que nos alejen del plano estrictamente profesional.
5. Observar y escuchar
Para realizar un correcto diagnóstico debemos primeramente observar e interrogar al paciente de manera que éste se sienta cómodo, de forma sencilla, dejando de lado el lenguaje técnico, y prestándole toda nuestra atención, poniendo especial cuidado en no inducir una respuesta determinada. No solo serán importantes la forma de andar o de moverse, las posturas que adopte, lo que nos cuente sobre sus dolencias, sino también la forma como él percibe su problema y la manera en que le afecta en su vida diaria.
6. Es importante la discreción y el respeto a la intimidad
Debemos ser conscientes de que todas las personas son distintas, unas más tímidas, otras desinhibidas, serias o risueñas. Debemos tener en cuenta la edad, el s**o, la personalidad del paciente y tratarle siempre de manera que se sienta lo más cómodo posible. Si no ganamos su confianza, difícilmente podremos llegar a una comprensión completa de sus necesidades.
7. Diagnóstico por palpación
Este paso es fundamental para hacernos una idea integral del problema y determinar cuál será el tratamiento más adecuado y la mejor forma de realizarlo, según el caso. Por ello es preciso efectuarlo cuidadosamente y sin prisas. Para el masajista, los signos clínicos obtenidos a través de la palpación serán tanto o más importantes que la propia descripción de los síntomas efectuada por el paciente.
8. La concentración
El terapeuta debe estar centrado en el trabajo que realiza en todo momento. Debe procurar dejar sus propias preocupaciones de lado para lograr una comunicación fluida con el paciente. La excesiva charla distraerá a ambos perdiéndose la armonía y dificultando la relajación necesaria para realizar el tratamiento. Debemos tener en cuenta que el masajista “escucha” al cuerpo con sus manos y para ello es necesaria una absoluta concentración. También es primordial que el terapeuta no esté pendiente del tiempo, mirando continuamente el reloj.
Siempre será preferible dedicar unos minutos más a la sesión de masaje que apresurarse o interrumpirla de forma brusca.
9. Procurar que en todo momento el paciente se sienta cómodo
Para ello es necesario estar atento a todos los detalles. Debemos evitar que el paciente tenga frío o demasiado calor, intentaremos que la postura sea siempre la más cómoda para que el masaje resulte placentero y pueda relajarse sin dificultad. Si estamos tratando una zona determinada del cuerpo cubriremos el resto con una toalla o una manta para preservar la intimidad. Preguntaremos si la manipulación que realizamos causa molestias, evitando siempre infringir dolor innecesario.
10. Al finalizar el tratamiento es imprescindible dejar unos momentos de recuperación
Un buen masaje ocasiona siempre una cierta somnolencia o letargo. La persona queda completamente relajada. Este estado no debe nunca romperse de manera abrupta. Es por eso que debemos dejar unos minutos para que el paciente se recupere y vuelva a en sí de forma progresiva conservando la sensación de bienestar.
Softnatura Terapias Manuales - Madrid