11/06/2023
La pérdida de un bien, de la salud o de la vida implica también una pérdida económica, y ése es un riesgo que todos corremos.
Primero es importante entender que cuando contratamos una póliza de seguros estamos trasladando un riesgo o parte de él a una compañía de seguros, es decir, la compañía de seguros asume la pérdida económica generada por un siniestro cubierto por la póliza.
En la imagen de esta publicación verás que hay riesgos cuya materialización implica pérdidas severas y leves, como también riesgos cuya materialización es muy frecuente o muy poco frecuente, entonces, ¿cuáles riesgos son los que asumimos y cuáles trasladamos?
👉 Un riesgo con menor frecuencia y menor severidad, es algo que tranquilamente uno puede asumir, porque implica una menor pérdida (incluso tal vez, sale más económico que pagar una prima de una póliza), y probablemente no llegue a darse porque es muy poco frecuente.
👉Un riesgo con mayor frecuencia y mayor severidad, es un riesgo gravísimo tanto para el asegurado como para la compañía de seguros y, de hecho, muy probablemente ninguna compañía de seguros quiera asumirlo, es importante que el asegurado, pueda implementar un plan de prevención, protección y/o eliminación de este riesgo para que no le afecte.
👉 Un riesgo con mayor frecuencia y menor severidad, es un riesgo que puede afectar la liquidez de quien lo asuma, esta es una de las razones por la que las compañías de seguros consideran los deducibles mínimos en sus pólizas, ya que, de esta manera, evitan gastos pequeños y frecuentes, que acumulados pueden significar una gran pérdida.
👉 Un riesgo con menor frecuencia y mayor severidad, es el riesgo que podemos transferir a una compañía de seguros. Esto implica que como asegurados cumplimos con todo lo necesario para la prevención y protección de siniestros, sin embargo, como el riesgo no puede eliminarse, se traslada a la compañía de seguros.
¡Bienvenido al mundo de la protección y la prevención!