25/01/2021
Actualmente nos encontramos atravesando un acontecimiento histórico y mundial debido a la pandemia por la COVID-19, hecho que conllevó a cambios en diferentes áreas de nuestra vida, desde adaptarnos a las diversas medidas sanitarias dispuestas
por las autoridades y especialistas, así como adoptar nuevas formas conductuales que han supuesto un proceso de estrés para la población, debido a que fue necesario abandonar prácticas habituales para adoptar algunas nuevas; como tener que limitar el contacto social, el distanciamiento físico, adoptar nuevas formas de trabajo (remoto), en algunos casos suspender la actividad laboral y el confinamiento físico de todo el grupo familiar dentro de la vivienda, así como enfrentar el temor recurrente a posible contagio y la percepción de riesgo de salud.
Esta situación conlleva en algunos casos a experimentar cuadros de ansiedad, miedo, depresión, desesperanza y angustia; viéndose afectada la salud mental de la población, expresándose en cuadros de ira, enojo, conflictos de pareja, cambios bruscos de estado de ánimo y presencia de ideas negativas, que afectan la calidad de vida de la persona, a su vez con impacto en la salud física, es así que experimentan síntomas neurovegetativos como dolores de cabeza, tensión muscular, problemas cardiovasculares y respiratorias, alteraciones en el sueño y apetito, para algunas personas incluso presentando los síntomas característicos de la COVID-19.
Razón por la cual es importante tener prácticas del cuidado de la salud mental. Para ello te dejamos un artículo interactivo para contar con ciertas estrategias.
Debido al COVID-19, los adolescentes y jóvenes están viviendo una nueva normalidad que puede afectar su bienestar emocional.