03/02/2026
El desarrollo de la confianza y la motivación combina tres elementos: palabras que nos refuerzan, imaginarnos logrando lo que queremos y tomar acción.
En este ejemplo, un niño enfrenta un desafío que lo hace caer varias veces. Su padre lo guía para que se diga a sí mismo: ‘Soy fuerte, soy rápido, puedo lograrlo’, y que visualice alcanzando la meta.
Cuando combina esta preparación mental con la acción concreta, finalmente logra su objetivo.
Esto no es solo inspiración: es un reflejo de cómo la mente y la acción trabajan juntas para fortalecer la autoeficacia y la resiliencia, mostrando que con paciencia y preparación, podemos enfrentar nuestras inseguridades, superar miedos y avanzar hacia lo que realmente queremos en la vida.