08/10/2025
🔎 En el ámbito de la salud mental, que demanda una articulación transdisciplinaria para alcanzar sus complejos objetivos, uno de los problemas recurrentes es su definición como un dominio antagónico al de la "salud física", esta última tradicionalmente asociada a enfermedades infecciosas o traumatológicas. Esta falsa dicotomía conduce a una interpretación reduccionista de la máxima de la Organización Mundial de la Salud (OMS): “No hay salud sin salud mental”. Dicha frase suele malinterpretarse como si los trastornos mentales constituyeran un tipo de salud distinto, con la capacidad de generar o agravar enfermedades físicas y así siendo una invitación a mantener la guardia frente a lo mental, tratándola como un ámbito separado.
Lejos de esta lectura fragmentada, la propuesta de la OMS (2022) busca enfatizar que la salud es un estado integral de bienestar que depende de condiciones de vida óptimas y estrategias estructurales que lo sostengan. No obstante, en la práctica cotidiana y discursiva, se suele equiparar “problema de salud mental” con “trastorno mental”, lo que genera una delimitación artificial de las competencias profesionales, atribuyendo, por ejemplo, a la psicoterapia la responsabilidad exclusiva de abordar dichos problemas, y conduce a decisiones públicas y privadas mal informadas.
Responsabilizar individualmente a las personas de afrontar padecimientos que, con frecuencia, son reacciones comprensibles ante contextos sociales adversos. En esta línea, de este modo, se desplaza la culpa desde la ineficacia de las políticas públicas y la mala gestión estructural hacia el individuo, quien es visto como único responsable de su propio bienestar en medio de circunstancias que escapan a su control.
En este sentido, el Día de la Salud Mental debería funcionar menos como una campaña que promueve soluciones clínicas individuales como la mera ampliación de la oferta de psicólogos y más como un recordatorio cívico y político. Su verdadero propósito debiera ser subrayar la obligación de los poderes del Estado, en articulación con diversos saberes profesionales y comunitarios, de movilizar recursos y diseñar políticas que busquen alcanzar ese objetivo ambicioso y colectivo que es la "salud mental" para toda la población. Se trata, en última instancia, de recordar a quiénes corresponde, que cumplan con su deber y pongan en marcha los mecanismos necesarios para generar entornos que promuevan el bienestar genuino, más allá de respuestas asistenciales o clínicas insuficientes.
🗣Como bien sostiene Ribes Iñesta (2023), los malestares que aquejan a las personas no son sino reacciones normales ante condiciones sociales anómalas, donde lo verdaderamente anormal son las injusticias económicas, políticas y morales que caracterizan sus contextos de vida.
Fuente de escabeche🍲:
- Organización Mundial de la Salud. (2022). Plan de acción integral sobre salud mental 2013–2030. https://www.who.int/es/publications/i/item/9789240031029
- Ribes Iñesta, E. (2023). Teoría de la psicología: Reflexiones últimas. Co-presencias Editorial.