16/03/2026
En nuestro país, el tránsito de la secundaria a la universidad pocas veces es lineal. La competencia es intensa, el tiempo libre escaso y la frustración es constante al centrarse únicamente en ingresar a la universidad como medio para alcanzar un buen trabajo y calidad de vida. Se vive como un laberinto que se recorre una y otra vez si no se logra el ingreso en el tiempo esperado, lo cual hace que varios jóvenes atraviesen un desgaste profundo al sentir que no lograron el ingreso, generando tristeza y ansiedad.
Frente a estas dificultades, emergen nuevas alternativas. Los emprendimientos, el streaming y la economía digital ofrecen distintos caminos hacia la autonomía y reconocimiento, desmarcándose del guión tradicional. No se trata de abandonar la educación, sino de diversificar los proyectos de vida en respuesta a un mercado laboral cambiante y a la urgencia de generar ingresos.
Hablar de la presión académica en el Perú implica no solo medir las horas destinadas al estudio, sino cuestionar cómo se concibe el éxito, el esfuerzo y la educación como vía de movilidad social y no como la base principal de la constitución digna y democrática de cualquier persona. La precarización laboral y la falta de garantías para los egresados universitarios debilitan la promesa del “trabajo soñado”, generando incertidumbre y angustia al no lograr lo socialmente esperado.
Desde una perspectiva clínico-psicosocial, el malestar que atraviesan las y los jóvenes en este recorrido no puede reducirse a la dificultad individual para tolerar la exigencia. La tristeza, la ansiedad y el desgaste que emergen en torno al ingreso universitario se inscriben en un entramado de expectativas sociales, precarización laboral y promesas de movilidad que no siempre se cumplen. Acompañar estos procesos implica reconocer la articulación entre la experiencia subjetiva y las condiciones estructurales que la producen, y asumir una posición ética: que el cuidado de la salud mental juvenil no quede subordinado a la lógica del rendimiento ni a mandatos de éxito que, lejos de sostener, terminan profundizando el malestar.
Texto elaborado por Victoria Gallardo para Proyecto UMA.