01/03/2026
“Mi cuerpo sabe qué hacer”; es una afirmación fisiológica.
El trabajo de parto está regulado por un entramado hormonal preciso, la oxitocina estimula las contracciones, las endorfinas ayudan a modular el dolor y la adrenalina se activa en momentos clave para impulsar el nacimiento.
El útero se contrae de manera rítmica para favorecer el descenso de bebé. La pelvis tiene movilidad. El cuello uterino se transforma. Son procesos involuntarios que no dependen de “hacerlo bien”, sino de permitir que ocurran.
Eso no significa que, en condiciones adecuadas, el cuerpo no parte de cero ya que trae consigo memoria evolutiva.
Confiar en que el cuerpo sabe qué hacer nos devuelve el poder que a veces se nos arrebata en los relatos de partos donde hay intervenciones innecesarias, violencias obstétricas y muchas limitaciones para que la mujer confíe en ella, en su cuerpo y su sabiduría.
Grecia Avalos
Imagen con fines complementarios al texto