02/05/2022
Biografía del Abad Charles Michele L'Epee
El clérigo francés Charles Michèle de l'Epée es una de las figuras más destacadas de la historia para las personas sordas. Si bien él no sufría discapacidad auditiva, es considerado un miembro ilustre de esta comunidad por haber contribuido de manera decisiva al acceso a la educación pública y gratuita de los sordos a través del uso de la lengua de señas.
Las personas con discapacidad auditiva tenían en aquella época pocas oportunidades para salir adelante y, desde luego, ninguna facilidad. Las supersticiones y los prejuicios todavía estaban arraigados en demasiadas zonas de Europa occidental. Por ejemplo, el filósofo griego Aristóteles escribió en el año 355 a.C. que los sordos carecían de sentido y eran incapaces de razonar, algo que perduró más de un milenio como si fuera una verdad absoluta. Por fortuna, el médico Girolama Cardano, en el año 1500, realizó un estudio que demostró que los sordos eran capaces de razonar. Aun así, en gran parte de Europa las personas sordas estaban sujetas a edictos que les prohibía casarse, poseer bienes o, en algunos casos, incluso acceder a una mínima y elemental educación. Tan solo los niños sordos de familias ricas podían leer y escribir. Algunos, hasta aprendieron a hablar a través de maestros dedicados en exclusiva a ello y cuyos métodos, considerados casi milagrosos, se convirtieron en secretos bien guardados.
En París, la comunidad de personas sordas usaba un lenguaje manual común, y Charles Michèle de l'Epée comenzó a enseñar a las gemelas utilizando una forma de Señas a traved de la dactilologia que sustituían los sonidos del alfabeto. Los resultados fueron excelentes y se convenció de que era posible enseñar a los sordos a través de la lengua de señas, así que a partir de ese momento se propuso abrir una institución para recibir a otros niños sordos e instruirlos enseñándoles religión. Así, en 1755, y financiándola con sus propios medios, fundó la Institution Nationale des Sourds-Muets en la capital francesa, llenando sus aulas con menores sordos que él mismo reclutaba por toda la ciudad.
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