16/11/2025
EL DOLOR AGUDO: el drama urgente del cuerpo
(Por Dra. Carmen Cabrera Calderón — Hablemos de Dolor)
El dolor agudo es ese amigo intenso que aparece de la nada, grita, se queja, hace escándalo…
y justo cuando ya te ibas a acostumbrar, se va sin despedirse.
EL dolor agudo es una visita explosiva: ruidosa, alarmista y generalmente con razón.
Viene a avisarte que algo anda mal: que te cortaste, te torciste, te operaron o te creíste más joven de lo que tus articulaciones opinan.
El dolor agudo es como una sirena interna.
Apenas hay una lesión, las terminaciones nerviosas (nociceptores, para los que aún creemos en el diccionario médico)
se activan y envían un mensaje urgente al cerebro:
“Tenemos un problema en la rodilla izquierda!”
El cerebro recibe la alerta, y como buen jefe exagerado, reacciona con todo el cuerpo:
sudor, taquicardia, lágrimas, y un grito peor al de Shakira en pleno despecho.
- Cómo funciona la alarma??
Imagina que te cortas con una hoja de papel (pequeña pero traicionera).
La piel envía la señal, el cerebro la procesa, y el sistema nervioso responde con un clásico:
“Retira la mano, torpe, llora un poco y busca curita.”
Y listo.
El dolor agudo sirve para protegerte: te obliga a detenerte antes de hacerte más daño.
Es molesto, sí, pero también es eficiente.
Es el equivalente biológico a esa amiga que te dice:
“No lo llames, te va a hacer daño".
El cerebro no distingue entre un corte, una fractura o una quemadura con agua caliente.
Para él, todo es tragedia nacional.
Libera endorfinas para calmarte, adrenalina para huir, y cortisol para dejarte en modo “alerta”.
Por eso, a veces, aunque la herida ya está curada, sigues recordando exactamente cómo dolió.
Sí, el cerebro también guarda rencor.
-Cuánto dura la visita?
El dolor agudo es breve y útil (dos palabras que rara vez se juntan en medicina).
Dura desde minutos hasta días, máximo unas semanas,
y desaparece cuando la causa se resuelve: la herida sana, la fiebre baja o el yeso se convierte en souvenir.
Si el dolor se queda más de tres meses, ya no es agudo:
es otro tipo de huésped —el dolor crónico—,
y ese merece terapia, paciencia y probablemente una charla motivacional.
- Lo que el dolor agudo te quiere decir:
"Detente, cuida esa zona, no sigas haciendo lo mismo.”
El problema es que muchos no lo escuchan.
Por eso hay quienes van al gimnasio con un desgarro, o quienes creen que un dolor punzante “se pasa solo” con tres aspirinas y fe.
- no se pasa
El dolor agudo que no se atiende bien puede transformarse en dolor crónico,
y ahí empieza la telenovela llamada “La Señal que Nunca Se Apagó.”
- Qué hacer cuando aparece?
1. No entrar en pánico (el dolor es un aviso, no un apocalipsis).
2. Identificar la causa (golpe, infección, exceso de optimismo físico).
3. Tratar el origen, no solo el síntoma.
4. Y si el dolor persiste más de lo que debería, consultar al especialista del dolor.
Porque el cuerpo grita, pero el cerebro traduce mal cuando lo ignoras.
-Diagnóstico final:
"Dolor agudo, tipo drama express, con tendencia a exagerar y desaparecer antes de que le cojas cariño.”
Hablemos de Dolor — porque a veces el cuerpo se queja por amor propio.