13/06/2020
Verano de 1971, salvó 5 vidas, casi se muere y quedó inconsciente 3 días.
“...Se otorga el presente diploma de honor por el mérito de haber salvado la vida a 5 personas de ahogarse sufriendo graves lesiones en ese acto...”
Texto que crecí leyendo de un diploma colgado en un ambiente especial de nuestro hogar, diploma entregado a papá.
Ese día se avecinaba una jornada dura donde papá decide arriesgar su vida, ésta vez al extremo. La playa Santa Rosa, no era una playa más, es considerada una de las playas más peligrosas por oleaje y corriente muy fuerte. Por eso de repente, como siempre sucede, los bañistas comenzaron a tener problemas, pero en ésta ocasión varias personas a la vez.
Sobre la técnica del salvavidas - frente a una persona desesperada que muchas veces perjudica incluso la acción de rescate, cuando estás con la víctima, hundirse, bucear, estar a la altura de las piernas, agarrar con firmeza las dos piernas, girarlas hasta mirar las pantorrillas, subir a la superficie, quedar la espalda de la víctima a la altura del pecho, pasar y dejar un antebrazo por el cuello de la víctima, dejando su rostro en la superficie, tenerlo firme y patalear como rana, rápido y firme, evitando que los brazos de la víctima haga daño, si la víctima está tranquila se le pide que se agarre de la boya y al otro extremo el salvavidas pasa por su cuerpo la soga de la boya, hasta la altura de su cintura y esperando la mejor ola, comienza a nadar “estilo libre” hasta la orilla.
El incidente a resaltar es que papá cuenta que agotado al sacar la 4ta víctima a la orilla, la gente le decía “hay otra persona ahogándose” y automatizado regresó al mar. Al estar frente a la última víctima, esperó salir con una buena ola y NO PUDO, el cuerpo lo traicionaba, las fuerzas lo abandonaban y el mar embravecido parecía que iba tras él por haberle arrebatado a las anteriores víctimas. Al no poder salir decidió salvarse al menos él, tocaba ahora luchar por su vida, pero tampoco pudo, la furia del mar no lo dejaba salir, sintiendo que era su momento final y que el mar lo tragaba, decidiendo rendirse y dejándose llevar por la bravura del mar, pero de repente dice ver en su mente el rostro de mamá y de mis 3 hermanos que aún eran bebés con 1, 2 y 3 años de edad respectivamente (al año siguiente yo nací), por lo que nuevamente comenzó a luchar con las fuerzas de su amor por su familia; algo más sucedió, al salir a la superficie, en medio de las aguas movidas la 5ta víctima estuvo cerca de él, papá lo miró y pensó "Dios permitirá que salgamos", lo agarró con firmeza y a la par de la mejor ola nadó y nadó, sin detenerse hasta el último instante que recuerda que en plena arena, en la orilla, vomitó y perdió la consciencia. Lo que demuestra que Dios siempre estuvo con él.
Ese año, por ese acto, estuvo dentro de los 3 premiados al POLICIA DEL AÑO, mención que reconoce año a año, las hazañas y heroísmo dentro de los miembros de la PNP. La 5ta víctima resultó ser un diplomático alemán, que meses después lo buscó y visitó en casa y demostró su agradecimiento.
Papá estuvo en la 52 comandancia de salvataje 15 años, solicitando su retiro a fines de 1979, su frase siempre fue “No gané pero gocé”, salió a los 40 años para desarrollarse en la línea de carrera gerencial de ventas, que ya es otra historia.
Anoche al ver la película de Bruce Willis “Armageddon” (1998), donde al estilo “gr**go” salva al planeta sacrificando su vida por destruir al meteorito, recordé y quise citar esta pequeña historia de “MI VERDADERO HÉROE, MI PADRE MANUEL BRICEÑO ECHEVARRIA". También les dejo una hermosa foto de él.
Cuídense