30/01/2026
Después de una artroscopia de rodilla, lo externo puede verse bien,
pero lo interno no siempre refleja lo mismo.
La herida puede cerrar y la inflamación bajar, pero por dentro la rodilla aún puede protegerse, perder control, fuerza o confianza al moverte.
Por eso aparecen sensaciones de inseguridad, rigidez o molestias al cargar.
La recuperación no termina cuando la rodilla “se ve bien”.
Necesita reentrenar función, estabilidad y movimiento, para que vuelva a responder de forma segura.
En FISIO21 acompañamos este proceso desde la función, ayudándote a recuperar confianza en cada paso, de manera progresiva.