01/01/2026
¡Abucheados! parlamentarios increpados en diversas regiones durante el 2025
El Congreso de la República culmina el año 2025 inmerso en una profunda crisis de representación política que se manifiesta con fuerza fuera de Lima.
A lo largo de los últimos meses, diversos legisladores enfrentaron abucheos, protestas y expulsiones de espacios públicos en distintas regiones del Perú, en episodios que evidencian un deterioro sostenido del vínculo entre la ciudadanía y sus representantes.
Las escenas se repiten con patrones similares: congresistas que llegan a plazas, municipios o actos oficiales con el objetivo de cumplir labores de representación y terminan retirándose bajo resguardo policial, en medio de gritos, silbidos y reclamos directos.
La hostilidad no distingue bancadas ni ideologías y refleja un malestar social que trasciende coyunturas puntuales.
Uno de los episodios más tensos ocurrió en la provincia de Nasca, donde un grupo numeroso de ciudadanos increpó al parlamentario Jorge Marticorena y al viceministro de Construcción y Saneamiento, Christian Barrantes.
Los manifestantes expresaron su indignación por la gestión del agua en la zona y exigieron la salida de la OTASS de la administración local. La presión ciudadana obligó a la comitiva oficial a abandonar el lugar con apoyo policial, luego del lanzamiento de objetos y consignas que reclamaban soluciones inmediatas.
El rechazo ciudadano también alcanzó a congresistas de izquierda en distintos puntos del país. En Arequipa, la legisladora María Agüero enfrentó un masivo abucheo durante las celebraciones por el aniversario de la ciudad. Los asistentes interrumpieron el acto con pifias y exigencias de retiro, lo que obligó a reorganizar el evento.
La escena reflejó el clima de tensión política que atraviesa el sur del territorio peruano, donde la desconfianza hacia el Congreso se mantiene elevada.
La congresista Sigrid Bazán vivió situaciones similares en más de una región. En Comas, vecinos y dirigentes locales protestaron durante su visita a la municipalidad, cuestionando su desempeño parlamentario.
Posteriormente, en Huánuco, la legisladora volvió a enfrentar expresiones de rechazo que dificultaron el desarrollo de su agenda. En ambos casos, los ciudadanos utilizaron el abucheo como forma directa de desaprobación política.
En Cusco, la parlamentaria Ruth Luque también debió retirarse de la Plaza Túpac Amaru, en el distrito de Wanchaq, tras ser increpada por un grupo de manifestantes.
Aunque la congresista acudió con la intención de dialogar con representantes locales, los asistentes la expulsaron entre gritos e insultos, impidiendo cualquier intento de intercambio.
Episodios recientes involucraron además a legisladores como Rosángella Barbarán y Héctor Valer, quienes enfrentaron situaciones de hostilidad en actividades públicas.
La difusión de estos incidentes a través de redes sociales amplificó su impacto y colocó en el centro del debate la viabilidad de las labores de representación en las regiones.
Analistas políticos advierten que la desaprobación al Congreso, reflejada de manera constante en las encuestas, ahora se traduce en acciones directas que condicionan el desplazamiento y la presencia de los legisladores fuera de la capital.
Especialistas coinciden en que la falta de avances en servicios básicos, saneamiento, infraestructura y atención a demandas locales actúa como principal detonante de este rechazo.
La ciudadanía percibe una desconexión entre el discurso parlamentario y las necesidades concretas de las regiones, lo que alimenta un clima de confrontación abierta.
Mientras el país se encamina hacia un nuevo año electoral, el escenario se presenta incierto. La protesta pública y el abucheo se consolidan como mecanismos de sanción social frente a una clase política con bajos niveles de confianza. (Andina).