29/01/2018
Martín Adán tampoco se sentía fascinado por el resplandor del poder. Cuenta el poeta y periodista Pedro Escribano en “Rostros de memoria - Visiones y versiones sobre escritores peruanos” que Martín Adán vivía en el hospital Larco Herrera y que todo iba bien hasta que su primo José Luis Bustamante y Rivero llegó a la presidencia en 1945. El nuevo gobernante debía reunir a sus ministros y colaboradores. “Alguien le recordó que tenía un primo poeta y que sería un buen jefe de prensa en Palacio de Gobierno”.
Bustamante le pidió a Martín Adán que viniera al día siguiente a las diez de la mañana. El poeta llegó puntual, aguardó en la antesala. Pero las visitas tenían ocupado al Presidente por lo que se demoró en atenderlo. “Y corrían las horas. Y Martín Adán se desesperaba….Intrigado, preguntó para qué su eminencia lo había mandado llamar. El edecán le explicó que esperara un poco más, que el Presidente lo requería con urgencia, pero que estaba muy ocupado... El poeta no aguardo más, y se levantó:
–Señor –dijo resuelto, no puedo esperar más. Dígale al señor Presidente que en el manicomio almorzamos a las doce en punto y, como verá, ya me gana la hora y tengo que irme...
Al rato, apareció José Luis Bustamante. –Cómo has podido decir eso, Rafael –le dijo Bustamante y Rivero. El edecán y las otras personas que están allí saben que te he llamado para nombrarte jefe de prensa del Palacio de Gobierno.
–No, José Luis –protestó el poeta. No. No acepto. Eso es pedirle a la oveja descarriada que vuelva al redil. Eso nunca. El poeta lo miró de frente, hizo una venia respetuosa con su sombrero y enrumbó al hospital Larco Herrera. Su hora de almuerzo era sagrada.”.
Martín Adán murió hace 30 años en el hospital Arzobispo Loayza Blogs