06/02/2026
Cuando un sistema nervioso ha estado mucho tiempo en alerta, analizando todo, anticipando, tratando de protegerse, sosteniendo cosas grandes sin sentirse acompañado, llega un punto en que no puede más.
Ya no pelea, no huye.
Se queda sin energía. Colapsa.
Se activa el freno de emergencia biológico, y se apaga, eso no es falta de voluntad. Es supervivencia.
Es como si el sistema eléctrico del cuerpo tuviera un pico de tensión tan fuerte que, para no dañarse, desconecta los interruptores principales. Y todo queda a oscuras.
Si sientes que estás en ese lugar, las sesiones de Reiki pueden ser una herramienta muy útil para ayudar a tu cuerpo a salir de ese estado.
A través de un toque terapéutico suave, se envían señales de seguridad al sistema nervioso, ayudando al cuerpo a salir poco a poco del congelamiento, reduciendo el estrés y devolviéndole la sensación de relajación y conexión.
Si necesitas una sesión, escríbeme y la agendamos ✨