24/09/2017
¿UN CLICHÉ?
Una mamá me cuenta:
Fui con mi hijo a comprarle unos útiles escolares que le hacían falta. También le compré algunas cosas para pintar que me pidió. Mientras salíamos de la tienda hubo un largo silencio durante el cual pensé en decirle la típica frase : “¿qué se dice?", pero esta vez decidí esperar... A los pocos segundos mi hijo rompe el silencio, me agarra la mano y me dice: “ Mami, muchas gracias por todo lo que me has comprado, estoy feliz con mis cosas".
En ese momento me di cuenta que valió la pena esperar en lugar de reclamarle un "gracias" inmediato. Me emocionó mucho recibir su agradecimiento sincero y genuino, ese que va mucho más allá de las palabras. Pensé en cuánto nos hubiéramos perdido los dos si hubiera seguido con el típico: “¿Qué se dice?"
El agradecimiento no se aprende con la buena educación y las frases cliché, éste se vive dentro de un vínculo de amor incondicional con los padres que le transmite al niño una sensación positiva acerca de sí mismo y de la vida en general. Cuando los padres disfrutan de criar a sus hijos, saben respetar su individualidad y reconocer sus necesidades afectivas; lo hacen sentir valorado, amado y portador de cosas buenas. Es esta sensación de bienestar la que les permite reconocer y recibir lo que las otras personas les dan.
El agradecimiento puede ser un sentimiento profundo, o bien se puede convertir en una vanalidad despojada de afecto y sentido, en algo que se dice "de la boca para afuera". Por supuesto, que parte de nuestra labor como padres es educar y socializar a nuestros niños, enseñarles a decir por favor y gracias. Sin embargo, también creo que vale la pena detenernos a pensar ¿cómo es nuestro vínculo con ellos? Solamente será a partir de éste que los sentimientos cobrarán una dimensión genuina.
Minosha Casabonne
Psicóloga - Psicoterapeuta
Acunnare. Espacio para Padres