02/11/2025
🧠 🐣| El bienestar mental no comienza en la adolescencia ni en la adultez: podría empezar en el intestino desde los primeros días de vida. Nuevos estudios destacan que los microbios que colonizan el cuerpo del bebé durante sus primeros 1.000 días no solo son esenciales para la digestión y la inmunidad, sino que también podrían afectar el desarrollo cerebral, la regulación emocional y la resiliencia ante trastornos mentales en el futuro. Investigadores de la Universidad Imperial de Londres señalan que este periodo crítico establece la base de la microbiota intestinal, un ecosistema de bacterias que influye directamente en la comunicación entre el intestino y el cerebro, conocido como el eje intestino-cerebro.
Para favorecer un microbioma saludable y diverso desde el inicio, los expertos recomiendan medidas concretas: la lactancia materna cuando sea posible, la introducción gradual de alimentos variados y ricos en nutrientes durante el destete, el contacto frecuente con la naturaleza y actividades al aire libre, así como permitir cierto nivel de exposición al entorno natural que estimule la diversidad microbiana. Además, hábitos familiares como cocinar juntos con productos frescos, cultivar un huerto o incluso jugar en contacto con la tierra pueden contribuir a enriquecer la flora intestinal del bebé. Según el estudio “How to Nurture Infant Microbiomes for a Lifetime of Good Mental Health” publicado en New Scientist, estas prácticas no solo fortalecen la salud física, sino que podrían sentar las bases de un equilibrio emocional y mental duradero, demostrando que cuidar el intestino desde los primeros días de vida es una inversión poderosa en la salud mental futura de los niños.