25/01/2023
El hambre real nos lleva a comer para cubrir las necesidades. Debemos comer cuando tenemos hambre, para cubrir los nutrientes que necesitamos, estos son diferente para cada persona según los datos como peso, talla y demás, sumado a esto la actividad física que se realice; todo influye en nuestro requerimiento calórico diario que se traduce en macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) y micronutrientes.
El hambre real se desarrolla lentamente con el tiempo, se te antojan alimentos de los diversos grupos alimenticios, te sientes saciado/ satisfecho y dejas de comer, no tienes sentimientos negativos.
Al menos es así como debería de ser, pero también existe el hambre emocional que aparece en momentos puntuales, es comer sin darnos cuenta de la emoción que tenemos (por ejemplo, culpa, tristeza, rabia, ira, frustración, soledad, miedo, ansiedad, alegría y demás) y no gestionamos bien.
El hambre emocional aparece de forma repentina, se te antojan ciertos alimentos sobre todo altos en azúcar refinado, grasas, sales y esto nos lleva a favorecer el sobrepeso y obesidad, sumado a esto enfermedades metabólicas; no hay control en su consumo, no te sientes saciado e inclusive te puedes sentir culpable
Es importante detectar la sensación que nos provoca esa comida y por qué; reconocer que lo haces por antojo y no por necesidad, ser conscientes que el disfrute debe ser controlado y no llevarnos a una mala relación con la comida y peor aun posiblemente futuras enfermedades metabólicas.
Que podemos hacer, para distinguir el tipo de hambre debemos esperar un poco comenzar primero tomando agua pura, optar por otro tipo de alimentos como una fruta que es una opción más rápida y saludable, se recomienda analizar la causa y la emoción que tenemos en ese momento, tomarnos un tiempo para distraer la mente, podemos caminar o leer, esto ayudará a disminuir el estrés que nos lleva a mantener el control.
Es importante ponerte en manos de un profesional nutricionista y psicólogo que pueda ayudarte a llevar una alimentación balanceada y tener un mejor manejo de tus emociones.
Recuerda no es malo sentir hambre emocional, únicamente tenemos que aprender a distinguirla y no solo esconder nuestras emociones con alimentos.
Si quieres algún asesoramiento personalizado para una correcta alimentación, no dudes en comunicarte con a los números 948 028 471 ó 987 610 388.