23/02/2026
Luis lleva meses pensando en buscar ayuda. Su esposa insiste en que alguien podría orientarlo, pero cada vez que imagina sentarse frente a un terapeuta, se angustia y siente que algo se le aprieta en el pecho. Piensa que ese “extraño” hará preguntas incómodas, que tomará nota de sus debilidades y que, en el fondo lo juzgará.
Recuerda situaciones pasadas en las que confió en personas que luego lo traicionaron o hablaron de él a sus espaldas. No quiere volver a sentirse expuesto. Prefiere decir que está ocupado o que puede resolverlo solo. Aunque por dentro se siente agotado y confundido, y pese al dolor constante, la desesperación silenciosa y el profundo cansancio emocional que lo acompañan día tras día, le resulta más seguro mantenerse en silencio que arriesgarse a abrir una puerta que, teme, podría volverse en su contra.
Aunque por dentro vive una desesperación silenciosa y un profundo cansancio emocional que lo acompañan día tras día, siente incluso que está llegando al límite como si ya no pudiera más. Sin embargo, aun en ese punto de quiebre le resulta más seguro mantenerse en silencio que arriesgarse a abrir una puerta que podría volverse en su contra.
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Cuando un paciente no quiere ir a terapia, más allá de razones económicas, la negativa suele estar organizada por la activación de 𝐄𝐬𝐪𝐮𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐃𝐞𝐬𝐚𝐝𝐚𝐩𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬 𝐓𝐞𝐦𝐩𝐫𝐚𝐧𝐨𝐬 que se activan ante la idea de exponerse emocionalmente. La terapia implica hablar de la propia historia, reconocer heridas y aceptar necesidades que no se cubrieron en la infancia. Uno de los más frecuentes es el esquema de 𝐃𝐞𝐬𝐜𝐨𝐧𝐟𝐢𝐚𝐧𝐳𝐚/𝐀𝐛𝐮𝐬𝐨 donde la expectativa de que el terapeuta juzgue o utilice esa información personal en su contra. En estos casos, la evitación funciona como autoprotección. Así le ocurre a Luis ya que cada vez que imagina sentarse frente a un terapeuta, recuerda experiencias donde confiar le costó caro y prefiere callar antes que sentirse nuevamente expuesto.
También es común la activación del esquema de 𝐃𝐞𝐟𝐞𝐜𝐭𝐮𝐨𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝/𝐕𝐞𝐫𝐠ü𝐞𝐧𝐳𝐚. El paciente teme que, si habla con honestidad, se confirmará que “hay algo malo” en él, entonces la consulta se percibe como un espacio donde su identidad frágil podría ser descalificada. De forma similar, con el esquema de 𝐕𝐮𝐥𝐧𝐞𝐫𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐚𝐥 𝐃𝐚𝐧̃𝐨 que lo lleva a anticipar que, si remueve el pasado, perderá el control y quedará vulnerable. En otros casos aparece 𝐒𝐮𝐛𝐲𝐮𝐠𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧, donde la terapia se vive como pérdida de autonomía, o 𝐄𝐬𝐭𝐚́𝐧𝐝𝐚𝐫𝐞𝐬 𝐈𝐧𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐛𝐥𝐞𝐬, donde pedir ayuda equivale a fracasar. El denominador común es la activación del 𝐍𝐢𝐧̃𝐨 𝐕𝐮𝐥𝐧𝐞𝐫𝐚𝐛𝐥𝐞 y la intervención de modos protectores que promueven la evitación.
En la 𝐓𝐞𝐫𝐚𝐩𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐬𝐪𝐮𝐞𝐦𝐚𝐬 el factor central que permite atravesar esta barrera es la 𝐑𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐓𝐞𝐫𝐚𝐩𝐞́𝐮𝐭𝐢𝐜𝐚. El terapeuta no adopta una postura crítica ni confrontativa, sino que comprende que la resistencia misma es expresión modal del paciente. Desde la 𝐑𝐞𝐩𝐚𝐫𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐋𝐢𝐦𝐢𝐭𝐚𝐝𝐚, ofrece un vínculo consistente, validante y seguro que no invade ni humilla. A través del contacto emocional genuino, la empatía y límites claros, se va debilitando la expectativa de daño. La alianza se convierte así en una experiencia correctiva que permite al paciente arriesgarse gradualmente a confiar, hablar y reorganizar sus esquemas desde un lugar de mayor seguridad interna.
𝐏𝐬‧ 𝐏𝐚𝐭𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚 𝐔𝐠𝐚𝐫𝐭𝐞
Entrenadora y Supervisora Certificada por la International Society of Schema Therapy, ISST
www.cetep-esquemas.com