03/05/2026
Y un día, el alma le susurró bajito:
“¿Dónde estás?”
Y ahí comenzó el viaje de regreso.
No para convertirse en alguien diferente,
sino para reconocerse nuevamente.
Para volver a su esencia,
abrazar lo que había olvidado de sí,
y recordar que, incluso en medio del ruido,
su luz siempre había permanecido ahí… esperándola.