22/01/2026
Hay algo que me preocupa profundamente —y hoy volvió a pasar—: cómo estamos usando la observación como sentencia.
Un niño de dos años.
Dos.
Y alguien, mirándolo un rato, le dice a una madre que “no va a hablar nunca” y que ya tiene que resignarse a un sistema de comunicación aumentativa alternativa.
Sin estudios.
Sin historia clínica completa.
Sin haber descartado causas orgánicas, sensoriales, metabólicas, neurológicas, vinculares o madurativas.
¿Somos conscientes del impacto que tiene eso?
No es solo un error diagnóstico.
Es una herida emocional.
Es instalar un futuro cerrado donde todavía hay cerebro plástico, desarrollo en curso y miles de variables no exploradas.
A los dos años no se dictan destinos.
A los dos años se investiga.
Cuando un diagnóstico se vuelve meramente observacional, deja de ser clínico y pasa a ser profético. Y la medicina no está para profetizar, está para preguntarse, dudar y estudiar.
La comunicación aumentativa alternativa puede ser una herramienta valiosa, sí.
Pero no como reemplazo prematuro de una búsqueda diagnóstica, no como cierre anticipado de una posibilidad que todavía existe.
Decirle a una madre que su hijo “nunca va a hablar” sin certezas reales no es acompañar:
es cargarla de miedo,
es apurar procesos,
es apagar expectativas sin fundamento.
El desarrollo infantil no es una foto.
Es una película.
Y nadie puede decidir el final mirando solo el primer minuto.
Lo digo claro, porque lo veo todos los días:
👉 el primer error diagnóstico empieza cuando se deja de estudiar.
Y el segundo, cuando se olvida que atrás de cada niño hay una familia que confía —y sufre— con cada palabra que decimos.
Reflexionemos.
Porque no todo lo que se observa es diagnóstico.
Y no todo lo que tarda es patológico.
Tengan más cuidado para diagnosticar
Y recuerda que aquí en Terapia de Lenguaje Piura podemos ayudarte empezando con una buena evaluación y diagnostico además de un adecuado tratamiento rápido y seguro 👍
Atte.
Mg. Terapeuta Lenguaje Merly Ticona Fonoaudiologa