01/02/2026
Te explico un poco mi trabajo como arquitecta de conciencia aplicada y evolución del Alma
No todo acompañamiento tiene la misma función. Y eso no es un problema. Es un diseño.
Hay procesos que sanan.
Que alivian, ordenan, regulan, sostienen.
Que ayudan a la persona a sentirse mejor, más ligera, más coherente.
Y eso es valioso. De verdad lo es.
Pero hay un punto —sutil y decisivo—
en el que sanar ya no es suficiente.
Un punto donde el alma no quiere sentirse mejor,
sino vivir distinto.
Ahí es donde entro yo.
Mi trabajo no es solo ayudarte a comprender,
ni a calmar,
ni a reorganizar lo que duele.
Mi trabajo es ayudarte a atravesar.
Atravesar una identidad que ya no te queda.
Atravesar una narrativa que te limita.
Atravesar decisiones que has postergado por miedo, lealtad o costumbre.
Cuando alguien llega a mí, no viene a “arreglarse”.
Viene a dejar de sostener versiones que ya no son verdad.
El proceso no es cómodo.
Pero es honesto.
Y, sobre todo, es irreversible.
Porque después de cruzar ciertos umbrales,
ya no puedes volver a mirar tu vida igual.
Ya no puedes elegir lo mismo.
Ya no puedes habitarte desde el autoengaño.
No acompaño procesos para que todo siga igual, pero con menos dolor.
Acompaño procesos para que algo se cierre definitivamente
y algo nuevo pueda empezar.
Por eso mi trabajo no reemplaza otros caminos.
Los continúa.
Cuando ya has sanado lo suficiente
como para dejar de huir,
cuando ya escuchaste lo que había que escuchar,
cuando ya sentiste lo que había que sentir…
entonces estás lista, listo,
para cruzar.
Y una vez cruzas,
no vuelves a ser quien eras.
No porque yo te cambie.
Sino porque te eliges de verdad.
ᛇ → ᛞ
💫