13/03/2026
En la práctica privada hay un reto del que se habla poco, pero que muchos colegas vivimos con frecuencia: **las ausencias sin notificar**.
Quienes trabajamos por cita y por hora organizamos nuestros días con mucho cuidado. Preparamos el espacio, revisamos expedientes, confirmamos las citas y reservamos ese tiempo exclusivamente para cada participante. Sin embargo, hay días en los que más del 80% de las personas programadas simplemente no llegan.
No se trata únicamente de una silla vacía. Detrás de cada cita hay **tiempo reservado, planificación clínica y un espacio que pudo haber sido ofrecido a otra persona que necesitaba atención**.
En muchas prácticas se envían recordatorios automáticos, se confirman las citas, se establecen políticas de cancelación y hasta se conversan acuerdos con los participantes. Aun así, las ausencias sin aviso continúan ocurriendo.
Para quienes ofrecemos servicios de salud mental en práctica privada, esto tiene un impacto real. Muchos psicólogos trabajamos con horarios limitados y, además, con tarifas de planes médicos que no siempre sostienen la práctica. Cuando varias personas faltan en un mismo día, el efecto no es solo administrativo, también es profesional y humano.
Por eso este mensaje es, sobre todo, **una invitación a la conciencia**.
Si por alguna razón no puede asistir a su cita, **cancelar con tiempo es un gesto de respeto hacia el proceso terapéutico y hacia el profesional que reservó ese espacio para usted**. Además, permite que ese horario pueda ser ofrecido a otra persona que esté esperando apoyo.
Cuidar la salud mental también implica **cuidar el compromiso con el proceso**.
Estoy segura de que muchos colegas se identificarán con esta reflexión. Y también confío en que, con más orientación, podemos seguir fortaleciendo una cultura de respeto hacia los espacios terapéuticos. 🤍
Dra. Malvaliz