21/02/2026
“Papá no está… ahora tú eres el hombre de la casa.”
¿Alguna vez has escuchado esta frase? Quizás incluso se la dijeron a un niño con la intención de “hacerlo fuerte”. Pero pocas veces nos detenemos a pensar en el peso emocional que esa frase coloca sobre sus hombros.
Cuando un padre no está presente, por separación, fallecimiento o cualquier otra circunstancia, el niño no deja de ser un niño. No adquiere de repente la capacidad emocional, psicológica ni neurológica de un adulto.
Cuando le pedimos que “sea el hombre de la casa”, le estamos asignando una responsabilidad que no le corresponde. Esto se conoce como inversión de roles, y puede generar en el niño:
• Ansiedad
• Culpa
• Sentido excesivo de responsabilidad
• Dificultad para expresar emociones
• Presión por “ser fuerte” y no mostrarse vulnerable
Un niño necesita sentirse protegido, no convertirse en el protector. Su tarea es crecer, jugar, aprender, equivocarse y desarrollarse. No cargar con el peso emocional de los adultos.
Recomendaciones para madres, padres y cuidadores:
• Evite asignarle roles de adulto o responsabilidades emocionales que no le corresponden.
• Permítale expresar tristeza, miedo o confusión sin exigirle fortaleza.
• Reafirme que es amado, cuidado y que los adultos son responsables de su bienestar.
• Busque apoyo familiar, comunitario o profesional cuando sea necesario.
• Permítale vivir su niñez. No le robe esa etapa intentando que sustituya a un adulto.
Los niños no necesitan ser “el hombre de la casa”. Necesitan ser niños… y sentirse seguros siendo uno.